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Salmos 86:5 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

5 Dios mío, tú eres bueno y sabes perdonar; ¡qué grande es tu amor por los que te buscan!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 ¡Oh Señor, eres tan bueno; estás tan dispuesto a perdonar, tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Tú eres, Señor, bueno e indulgente, lleno de amor con los que te invocan.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Porque Tú Adonay, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Tú eres bueno, Señor, e indulgente, generoso en favores para todo el que te invoca.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

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Salmos 86:5
32 Referencias Cruzadas  

Se olvidaron de los milagros que tú hiciste en su favor. Fueron desobedientes y nombraron a un jefe para que los llevara a Egipto, de vuelta a la esclavitud. Luego hicieron un toro de metal y dijeron que ese era su dios, el dios que los sacó de Egipto. Pero tú no los abandonaste, pues eres tierno y compasivo, y siempre estás dispuesto a perdonar. No te enojas con facilidad, y es tanto tu amor que en ti se puede confiar.


Mi Dios me perdonó todo el mal que he hecho; me devolvió la salud,


Mi Dios es muy tierno y bondadoso; no se enoja fácilmente, y es muy grande su amor.


Tú eres bueno, y haces el bien; enséñame a obedecer tus mandamientos.


Pero tú nos perdonas. ¡Por eso mereces nuestra adoración!


y tú, Israel, esperas la llegada de Dios porque él nos ama y nos da plena libertad.


Siempre estás cerca de los que te llaman con sinceridad.


Dios mío, tú eres bueno y siempre actúas con justicia. Enseñas a los pecadores a hacer lo bueno; enseñas a los humildes a hacer lo bueno y lo justo. Con quienes cumplen tu pacto y obedecen tus mandamientos tú siempre actúas con amor y fidelidad.


7 (8) Dios mío, ¡tu amor es incomparable! Bajo tu sombra protectora todos hallamos refugio.


¡Llámame cuando tengas problemas! Yo vendré a salvarte, y tú me darás alabanza».


1 (3) ¿por qué andas siempre presumiendo de tu maldad?


14-15 (15-16) ¡Líbrame de los que me odian! ¡Sácame del barro en que me hundo! ¡Sácame de esta profunda corriente que me arrastra! Siento que me traga un remolino; ¡no me dejes morir!


16 (17) Dios mío, tú me amas y eres bueno; ¡respóndeme! Tú eres un Dios compasivo; ¡préstame atención!


Pero tú, mi Dios, eres bondadoso y compasivo; no te enojas fácilmente, y tu amor es siempre el mismo.


Mientras pasaba delante de Moisés, Dios dijo en voz alta: «¡Soy el Dios de Israel! ¡Yo soy es el nombre con que me di a conocer! Soy un Dios tierno y bondadoso. No me enojo fácilmente, y mi amor por mi pueblo es muy grande.


Arrepiéntanse, porque Dios está siempre dispuesto a perdonar; él tiene compasión de ustedes. »Que cambien los malvados su manera de pensar, y que dejen su mala conducta».


Llámame y te responderé. Te haré conocer cosas maravillosas y misteriosas que nunca has conocido.


”Y cuando ya los haya limpiado de todas sus maldades, los dejaré reconstruir sus ciudades, que ahora están en ruinas. Vivirán en ellas,


»Además, los israelitas llegarán a ser un pueblo muy numeroso, pues así me lo han pedido. Juro que así lo haré. Ahora sus ciudades están desiertas, pero yo haré que vuelvan a llenarse de gente. Así como la ciudad se llenaba de ovejas en los días de fiestas, así se llenará de gente. Entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel».


Pero tú nos entiendes, y habrás de perdonarnos. ”Todos nosotros hemos pecado contra ti.


¡Arrepiéntanse y vuelvan a mí, pero háganlo de todo corazón, y no solo de palabra! Yo soy tierno y bondadoso, y no me enojo fácilmente; yo los amo mucho y estoy dispuesto a perdonarlos”.


Muy molesto, le dijo a Dios: —¡Ya lo decía yo, mi Dios, ya lo decía yo! Hiciste lo que pensé que harías cuando aún estaba en mi tierra. Por eso quise huir lejos de ti. »Yo sé que eres un Dios muy bueno; te compadeces de todos y es difícil que te enojes. Eres tan cariñoso que, cuando dices que vas a castigar, después cambias de opinión y no lo haces.


»No hay otro Dios como tú. Somos pocos los que quedamos con vida. Tú perdonas nuestra maldad y olvidas nuestro pecado. Tan grande es tu amor por nosotros que tu enojo no dura para siempre.


Jesús le respondió: —Tú no sabes lo que Dios quiere darte, y tampoco sabes quién soy yo. Si lo supieras, tú me pedirías agua, y yo te daría el agua que da vida.


Pero yo salvaré a todos los que me reconozcan como su Dios.”


Pero Dios es muy compasivo, y su amor por nosotros es inmenso.


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