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Salmos 77:2 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 2 (3) En los momentos más difíciles, siempre busco a Dios. Con las manos levantadas me paso la noche orando, aunque ni esto me consuela.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Al Señor busqué en el día de mi angustia; Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; Mi alma rehusaba consuelo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Cuando estaba en graves dificultades, busqué al Señor. Toda la noche oré con las manos levantadas hacia el cielo, pero mi alma no encontró consuelo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Busqué al Señor en el momento de la prueba, de noche sin descanso hacia él tendí mi mano y mi alma se negó a ser consolada.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 En el día de mi angustia busqué a Adonay; A Él alzaba mis manos de noche sin descanso, Mi alma rehusaba consuelo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Mi voz hacia el Señor, yo me lamento, mi voz hacia el Señor, y él me escucha.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Al Señor busqué en el día de mi angustia: Mi mal corría de noche y no cesaba: Mi alma rehusó ser consolada.

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Salmos 77:2
29 Referencias Cruzadas  

28 (29) el desconocido dijo: —Ya no te vas a llamar Jacob. Ahora vas a llamarte Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.


Todos sus hijos llegaron para consolarlo, pero él no quería que lo consolaran. Más bien, lloraba y decía que quería morirse para estar con José.


»Si en este país nos llegara a faltar la comida, o nos atacaran enfermedades, o plagas de hongos, langostas o pulgón, escúchanos cuando oremos a ti. Y si los enemigos nos rodean, o atacan a alguna de las ciudades de Israel, escúchanos cuando oremos a ti. Y cuando en medio de este sufrimiento alguno de nosotros, o todo el pueblo de Israel, levante las manos hacia este templo y ore a ti, escúchanos siempre desde el cielo, que es en donde vives, y perdónanos. Examínanos, y danos lo que cada uno de nosotros se merezca. Solo tú nos conoces de verdad.


»Pero si tú amas a Dios y le pides perdón,


6 (7) Lleno de angustia llamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo, ¡mi oración llegó hasta sus oídos!


¡Llámame cuando tengas problemas! Yo vendré a salvarte, y tú me darás alabanza».


17 (18) Mañana, tarde y noche, no dejaré de rogarle; ¡él habrá de escucharme!


6 (7) Me acuesto y me acuerdo de ti; durante toda la noche estás en mi pensamiento.


Cuando estoy angustiado, te llamo y tú me respondes.


Con ánimo se alivia al enfermo, pero no a quien está deprimido.


Cuando nos castigaste, nos volvimos a ti a pesar de nuestro dolor.


De día y de noche mi corazón te busca; cuando tú das una orden, todos aprenden a hacer lo bueno.


El Dios de Israel dice: «Grandes llantos y lamentos oyó la gente de Ramá. Es Raquel, que llora por la muerte de sus hijos, y no quiere ser consolada».


Y cuando Israel y Judá se vean en ruinas, buscarán la ayuda del rey de Asiria; pero él no podrá ayudarlos.


Entonces los israelitas dijeron: «¡Volvamos a Dios! Aunque él nos ha castigado mucho, también nos dará su perdón.


Al ver que María se levantó y salió rápidamente, los judíos que estaban consolándola en su casa la siguieron. Ellos pensaban que María iba a llorar ante la tumba de su hermano.


Cuando Cristo estuvo aquí en el mundo, oró mucho a Dios, y con lágrimas le rogó que lo librara de la muerte, pues Dios tenía poder para hacerlo. Y como Cristo siempre fue obediente, Dios contestó su oración.


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