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Salmos 34:4 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4 4 (5) Le pedí a Dios que me ayudara, y su respuesta fue positiva: ¡me libró del miedo que tenía!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Oré al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Busqué al Señor y me dio una respuesta y me libró de todos mis temores.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 d Busqué a YHVH y Él me respondió, Y me libró de todos mis temores.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Guímel. Alabad conmigo al Señor, ensalcemos al unísono su nombre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Busqué a Jehová y Él me oyó, y me libró de todos mis temores.

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Salmos 34:4
20 Referencias Cruzadas  

6 (7) Lleno de angustia llamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo, ¡mi oración llegó hasta sus oídos!


24 (25) Dios recibe a los pobres con los brazos abiertos. Dios no les vuelve la espalda, sino que atiende sus ruegos.


22 (23) Estaba yo tan confundido que hasta llegué a pensar que no querías ni verme. Pero a gritos pedí tu ayuda, y tú escuchaste mis ruegos.


pero haz que griten de alegría los que desean mi bien. Permíteles que siempre digan: «¡Dios es muy grande! ¡Busca el bien de quien le sirve!»


17 (18) Y a mí, Señor y Dios, ¡no me olvides, pues estoy pobre e indefenso! No te tardes, pues tú eres quien me ayuda; ¡tú eres mi libertador!


2-3 (3-4) Aunque tiemble la tierra y se hundan las montañas hasta el fondo del mar; aunque se levanten grandes olas y sacudan los cerros con violencia, ¡no tendremos miedo!


3-4 (4-5) Cuando siento miedo, confío en ti, mi Dios, y te alabo por tus promesas; Confío en ti, mi Dios, y ya no siento miedo. ¡Nadie podrá hacerme daño jamás!


Confiamos en ti, Dios nuestro, y no tenemos miedo, porque tú eres nuestro salvador, nuestro refugio y nuestra fuerza”.


2 (3) «Cuando estaba sufriendo, tú, mi Dios, me ayudaste. Cuando estaba casi muerto, pedí ayuda y me la diste.


»Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá.


»Por eso les digo esto: pidan a Dios y él les dará, hablen con Dios y encontrarán lo que buscan, llámenlo y él los atenderá.


Porque el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás, y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana.


Cuando Cristo estuvo aquí en el mundo, oró mucho a Dios, y con lágrimas le rogó que lo librara de la muerte, pues Dios tenía poder para hacerlo. Y como Cristo siempre fue obediente, Dios contestó su oración.


Pero David se quedó pensando: «Uno de estos días Saúl me va a matar. Es mejor que me vaya a vivir a la tierra de los filisteos. Así Saúl dejará de perseguirme por todo Israel, y podré vivir tranquilo».


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