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Salmos 22:6 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 6 (7) En cambio yo, más que hombre parezco un gusano. Soy la burla de hombres y mujeres; todo el mundo me desprecia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Pero yo soy un gusano, no un hombre; ¡todos me desprecian y me tratan con desdén!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Mas yo soy un gusano y ya no un hombre los hombres de mí tienen vergüenza y el pueblo me desprecia.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Pero yo soy gusano y no hombre, Oprobio de los hombres y despreciado del pueblo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 clamaron hacia ti y fueron preservados, a ti se abandonaron y no fueron defraudados.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

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Salmos 22:6
22 Referencias Cruzadas  

11 (10) Luego oró a Dios, diciendo: «Dios nuestro, nos hemos atrevido a pelear contra este ejército tan grande, porque confiamos en ti y queremos honrarte. No hay nadie como tú para ayudar al débil y liberarlo del poderoso. Por eso te rogamos que nos ayudes. ¡Tú eres nuestro Dios! ¡Sabemos que nadie te puede vencer!»


¡mucho menos valemos nosotros, que somos simples gusanos!»


Tampoco dejes que pasen vergüenza los que en ti confían; ¡la vergüenza deben pasarla los que traicionan a otros!


1 (2) Dios de Israel, tú eres un Dios justo; no me dejes pasar vergüenza. ¡Sálvame, pues confío en ti!


11 (12) Amigos y enemigos me ven como poca cosa; al verme en la calle se espantan y huyen de mí.


5 (6) Mis enemigos desean mi mal, y hasta dicen: «¡Ya quisiéramos verlo muerto, para que todos lo olviden!»


8 (9) Por ti he perdido a mis amigos; me consideran repugnante. Es como si estuviera preso y no encontrara la salida.


»Ustedes, israelitas, son un pueblo débil y pequeño; pero no tengan miedo, porque cuentan con mi ayuda. Yo soy el Dios santo de Israel, yo les he dado libertad.


Dios, el Salvador y santo de Israel, le dijo al pueblo: «Israel, tú has sido despreciado y odiado por otros pueblos, y ahora eres esclavo de esos tiranos. Pon atención a mis palabras: “Yo soy tu único Dios; cuando los reyes y los príncipes de otras naciones te vean, se humillarán ante ti. ”¡Yo te he elegido y te cumpliré esta promesa!”»


Todos lo despreciaban y rechazaban. Fue un hombre que sufrió el dolor y experimentó mucho sufrimiento. Todos evitábamos mirarlo; lo despreciamos y no lo tuvimos en cuenta.


Luego vine yo, el Hijo del hombre, que como y bebo, y ustedes dicen que soy un glotón y un borracho, que soy amigo de gente de mala fama y de los que no obedecen a Dios. Pero recuerden que la sabiduría de Dios se prueba por sus resultados.»


Pero algunos de los fariseos oyeron a la gente y pensaron: «Jesús libera de los demonios a la gente, porque Beelzebú, el jefe de los demonios, le da poder para hacerlo».


Los jefes judíos estaban asombrados, y decían entre ellos: «¿Cómo es que este sabe tantas cosas, si nunca ha estudiado?»


La gente le contestó: —¡Estás loco! ¿Quién quiere matarte?


Entonces, algunos judíos le dijeron: —Cuando decimos que eres un extranjero indeseable, y que tienes un demonio, no estamos equivocados.


Del mismo modo, Jesús murió fuera de la ciudad de Jerusalén para que, por medio de su sangre, Dios perdonara a su pueblo.


y con ellas cantaban el canto de Moisés, dedicado al Cordero. Decían: «Señor, Dios todopoderoso, todo lo que tú haces es grande y maravilloso. »Tú eres el Rey del mundo, todo lo que haces es justo y correcto.


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