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Salmos 18:21 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

21 21 (22) Yo obedezco tus enseñanzas y no me aparto de ti.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

21 Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

21 Pues he permanecido en los caminos del Señor; no me he apartado de mi Dios para seguir el mal.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

21 Porque guardé los caminos del Señor y no hice el mal lejos de mi Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

21 Porque he guardado los caminos de YHVH, Y no me aparté impíamente de mi Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

21 Según mi rectitud, así el socorro; mi pureza de obrar recibe recompensa.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

21 Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios.

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Salmos 18:21
13 Referencias Cruzadas  

Josafat se comportó siempre bien, y obedeció a Dios en todo, así como lo había hecho su padre Asá.


Josías destruyó todos los odiosos ídolos que había en el país, y les ordenó a los israelitas que adoraran solamente al Dios de Israel. Mientras Josías vivió, su pueblo obedeció al Dios de sus antepasados.


No me he apartado de tu enseñanza porque tú eres mi maestro.


1-2 (1b-2) Dios mío, declárame inocente, pues vivo una vida honrada y en ti confío ciegamente. Dime si te agrada lo que pienso y lo que siento.


9 (10) Tú eres un Dios justo, y conoces nuestros pensamientos: ¡acaba, pues, con los malvados, para que ya no hagan lo malo, pero dale tu apoyo a la gente honrada!


»Querido jovencito, ¡escúchame bien! Dios te bendecirá si sigues mis consejos.


23 (24) Al oír esto, el rey se puso muy contento y mandó que sacaran de la cueva a Daniel. Una vez que lo sacaron, todos pudieron ver que los leones no le habían hecho ningún daño, porque él había confiado en su Dios.


Por eso siempre trato de obedecer a Dios y de estar en paz con los demás; así que no tengo nada de qué preocuparme.


Ustedes confían en Dios, y nosotros nos hemos portado bien y correctamente con ustedes. Dios sabe que eso es cierto, y ustedes también. Nadie puede acusarnos de nada.


Estos enemigos de Cristo se reunían con nosotros, pero en realidad no eran de nuestro grupo. Si hubieran sido de nuestro grupo, se habrían quedado con nosotros. Pero se apartaron del grupo para mostrar claramente que no todos los que se reúnen con nosotros son de los nuestros.


«Saúl no me hace caso ni me obedece. ¡Lamento haberlo hecho rey!» Al oír esto, Samuel se preocupó mucho y se pasó toda la noche rogándole a Dios que perdonara a Saúl.


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