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Salmos 12:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 3 (4) Tú acabarás con esa gente mentirosa y arrogante,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, Y la lengua que habla jactanciosamente;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Que el Señor les corte esos labios aduladores y silencie sus lenguas jactanciosas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Que el Señor arranque los labios mentirosos y la lengua que dice grandes frases.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 ¡Corte YHVH todo labio lisonjero, Y la lengua que habla altanerías!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Vano es lo que se dicen los unos a los otros; lenguaje lisonjero, con doble corazón, lo que se hablan.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Jehová cortará todo labio lisonjero, y la lengua que habla soberbias;

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Salmos 12:3
26 Referencias Cruzadas  

Demasiado pronto he dicho que no hay nadie en quien confiar.


12 (13) Dios mío, de una cosa estoy seguro: ¡tú defiendes y haces justicia a los pobres y necesitados!


No tienen sentimientos, hablan solo para ofenderme.


22-23 (23-24) Dios mío, ¡tú echarás a los malvados hasta el fondo de la tumba! ¡Esos asesinos mentirosos no vivirán ni la mitad de su vida! Mi amigo, te aconsejo que pongas en manos de Dios todo lo que te preocupa; ¡él te dará su apoyo! ¡Dios nunca deja fracasar a los que lo obedecen! ¡Por eso siempre confío en él!


»Nuestros enemigos pensaron: “¡Vamos a perseguirlos! ¡Vamos a darles alcance! ¡Vamos a acabar con ellos! ¡Les quitaremos todo lo que tengan, y nos lo repartiremos!”


La lengua tiene poder para dar vida y para quitarla; los que no paran de hablar sufren las consecuencias.


El que esconde sus rencores, en el fondo es mentiroso.


Por eso dice: ‘He vencido a muchas naciones con más dioses que Jerusalén y Samaria.


Nadie se presenta ante el juez con buenas intenciones, y en los juicios falta la honradez. Confían en la mentira y nadie dice la verdad. Están llenos de maldad y no lo disimulan.


»Todos te han traicionado, hasta tu propia familia te maldice. Tal vez te hablen con dulzura, pero no debes confiar en ellos.


8 (7) Solo saben decir mentiras; ¡su lengua hiere más que una flecha! Les desean lo mejor a sus amigos, pero eso son solo palabras, pues lo que en verdad quieren es tenderles una trampa.


«Tú, Ezequiel, dile de mi parte al rey de Tiro: “Eres demasiado orgulloso. Hasta crees que eres un dios porque reinas en medio del mar. Pero no te creas tan sabio, porque no eres más que un hombre.


”Cuando te enfrentes a ellos, dejarás de creerte un dios. Cuando te quiten la vida, te verás como un simple hombre.


Hablará mal contra el Dios altísimo, y peleará contra su pueblo elegido. Tratará de cambiar las costumbres religiosas y la ley de Dios, y durante tres años y medio hará lo que le parezca mejor.


»Mientras yo miraba los diez cuernos, de pronto le salió otro cuerno más pequeño, que al salir echó abajo a tres de ellos. A estos tres se les quitó el poder, pero se les dejó con vida, pues todavía no había llegado la hora de su muerte. Luego mataron al cuarto monstruo y echaron su cuerpo al fuego. El pequeño cuerno tenía ojos humanos, y mientras todo esto sucedía hablaba con mucho orgullo. »Vi que aparecieron unos tronos, y un Anciano tomó asiento. Su ropa era blanca como la nieve, y su pelo era blanco como la lana. Del trono y de sus ruedas brotaba un río de fuego. Miles y miles de personas adoraban al Anciano todo el tiempo. El Anciano se sentó para juzgar y abrió los libros.


»Pero ustedes hablan mal de mí, y todavía preguntan: “¿Y qué de malo hemos dicho?”


Porque ellos, para impresionar a la gente, dicen cosas bonitas que, en realidad, no sirven para nada. Obligan a otros a participar en sus mismos vicios y malos deseos, y engañan a los que con mucho esfuerzo apenas logran alejarse del pecado.


Esta gente se queja de todo, y lo critica todo. Solo quiere que se cumplan sus deseos egoístas. Habla con orgullo, y cuando habla bien de los demás, lo hace solo para aprovecharse de ellos.


Al monstruo se le permitió creerse importante y decir que él era Dios. También se le permitió gobernar durante cuarenta y dos meses.


¡Cállense! ¡No sean tan orgullosos! ¡No hablen como la gente presumida! Dios nos conoce muy bien; sabe cuándo hacemos lo bueno y cuándo hacemos lo malo.


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