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Salmos 11:1 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 1 (1b) Dios es mi protector, ¡no me digan que huya a los cerros, como si fuera un pájaro!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Yo confío en la protección del Señor. Así que, ¿por qué me dicen: «¡Vuela como un ave a las montañas para ponerte a salvo!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 En el Señor he puesto mi refugio; ¿cómo dicen a mi alma: 'Huye, cual un pájaro, hacia el monte,

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Al director del coro. Salmo de David. En YHVH me he refugiado, ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Del director. De David. Al Señor yo me acojo, ¿cómo osáis aún decirme: 'Vuela al monte como el ave?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Al Músico principal: Salmo de David En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma: Escapa a tu montaña cual ave?

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Salmos 11:1
21 Referencias Cruzadas  

11 (10) Luego oró a Dios, diciendo: «Dios nuestro, nos hemos atrevido a pelear contra este ejército tan grande, porque confiamos en ti y queremos honrarte. No hay nadie como tú para ayudar al débil y liberarlo del poderoso. Por eso te rogamos que nos ayudes. ¡Tú eres nuestro Dios! ¡Sabemos que nadie te puede vencer!»


Pero yo le respondí: —No pienses que soy un cobarde. ¿Crees que me refugiaría en el templo de Dios para salvar mi vida? ¡No! No lo haré.


1 (1b) Cuídame, Dios mío, porque en ti busco protección.


14 (15) ¡Pero tú eres mi Dios! ¡En ti he puesto mi confianza!


11 (12) Confío en ti, mi Dios, y ya no siento miedo. ¡Nadie podrá hacerme daño jamás!


1 (2) Mi Dios, en ti confío; ¡sálvame de los que me persiguen!, ¡líbrame de todos ellos!


2 (3) Si no me salvas, acabarán conmigo; me despedazarán como leones y nadie podrá librarme de ellos.


mejor ponte a salvo, como huyen del cazador, las aves y los venados.


»Pobrecitos soldados moabitas, ustedes se creen muy valientes,


En ese momento llegaron unos fariseos, y le dijeron a Jesús: —¡Huye, porque el rey Herodes Antipas quiere matarte!


Entonces Saúl ordenó a algunos de sus hombres que rodearan la casa de David y lo mataran por la mañana. Pero Mical, su esposa, le dijo: «David, huye ahora mismo; de lo contrario, mañana estarás muerto».


De allí David se fue a una ciudad de Moab llamada Mispá, y le pidió al rey de ese país: —Por favor, te ruego que dejes que mi padre y mi madre vivan aquí, en tu país, hasta que yo sepa lo que Dios va a hacer conmigo.


Desde entonces David se escondía en las cuevas bien protegidas que había en el desierto de Zif. Y aunque Saúl lo buscaba todo el tiempo, Dios no dejaba que lo encontrara.


Pero David se quedó pensando: «Uno de estos días Saúl me va a matar. Es mejor que me vaya a vivir a la tierra de los filisteos. Así Saúl dejará de perseguirme por todo Israel, y podré vivir tranquilo».


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