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Proverbios 28:13 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

13 Quien esconde su pecado jamás puede prosperar; quien lo confiesa y lo deja, recibe el perdón.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

13 Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

13 Ocultar sus faltas no conduce a nada, el que las reconoce y renuncia a ellas se hace perdonar.

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La Biblia Textual 3a Edicion

13 El que encubre sus pecados no prosperará, Pero el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

13 Quien encubre sus faltas no tiene dicha; quien las confiesa y se enmienda, logrará piedad.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

13 El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

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Proverbios 28:13
38 Referencias Cruzadas  

Más tarde, Dios le preguntó a Caín: —¿Dónde está tu hermano? Y Caín le respondió: —No lo sé. ¡No tengo por qué cuidarlo!


David le dijo a Natán: —Reconozco que he pecado contra Dios, y que he hecho lo que a él no le gusta. Natán le contestó: —Por eso mismo Dios te ha perdonado, y no vas a morir.


Y Absalón le contestó: —Porque quiero que vayas a ver al rey y le des este mensaje: “¿Para qué me hiciste venir de Guesur, si no me dejas visitarte? ¡Mejor me hubiera quedado allá! Yo te ruego que me permitas ir a verte; y si he hecho algo malo, ordena que me maten”.


Isaías le preguntó: —¿Qué vieron en tu palacio? Ezequías contestó: —¡Todo! Les mostré todo lo que tengo en mi palacio y en mis bodegas.


»Si llegamos a pecar contra ti, y en castigo deja de llover por mucho tiempo, perdónanos, siempre y cuando oremos en este lugar y nos arrepintamos de haberte ofendido.


Reconozcan ahora su maldad delante de nuestro Dios, y obedézcanlo a él. Apártense de todos aquellos extranjeros que adoran a otros dioses, y de las mujeres extranjeras con las que ustedes se han casado.


Entonces Secanías hijo de Jehiel, que era descendiente de Elam, le dijo a Esdras: «Nosotros hemos desobedecido a nuestro Dios al casarnos con mujeres de países que adoran a otros dioses. Pero todavía hay esperanza para nuestro pueblo Israel.


Después de apartarse de todos los extranjeros, se pusieron de pie, confesaron sus pecados y reconocieron la maldad de sus antepasados.


a diferencia de otros, jamás he guardado en secreto ninguno de mis pecados, y no por miedo a mis parientes o por temor al qué dirán.


Entonces dirás a todo el mundo: “Aunque he pecado y he sido injusto, Dios no me castigó como merecía.


»Aunque te reconozcas culpable, y prometas no volver a pecar,


10 (12) Dios mío, no me dejes tener malos pensamientos; cambia todo mi ser.


El odio produce más odio; el amor todo lo perdona.


Quien perdona gana un amigo; quien no perdona gana un enemigo.


Arrepiéntanse, porque Dios está siempre dispuesto a perdonar; él tiene compasión de ustedes. »Que cambien los malvados su manera de pensar, y que dejen su mala conducta».


todavía te atreves a decir que no has pecado, y que yo no estoy enojado contigo. ¡Pues voy a llevarte ante los jueces por insistir en que eres inocente!


27 (24) »Yo le aconsejo a Su Majestad que deje de hacer lo malo, y que ayude a la gente pobre y necesitada. Tal vez así pueda vivir Su Majestad tranquilo y feliz.


Y al ver que toda la gente de Nínive dejó de hacer lo malo, Dios decidió no destruirlos.


Por eso, primero anuncié el mensaje a la gente de Damasco, y luego a la de Jerusalén, y a la de toda la región de Judea. También hablé con los que no eran judíos, y les dije que debían pedirle perdón a Dios y obedecerlo, y hacer lo bueno para demostrar que en verdad se habían arrepentido.


Los israelitas volvieron a decirle a Dios: —Reconocemos que hemos pecado, así que haz con nosotros lo que mejor te parezca. Pero, por favor, ¡sálvanos ya!


Samuel se fue a buscarlo, y cuando lo encontró, Saúl le dijo: —¡Que Dios te bendiga! Ya cumplí con las órdenes de Dios.


Saúl le dijo a Samuel: —Tienes razón. Mi pecado ha sido no obedecer a Dios. Pero es que tuve miedo de los soldados; por eso los dejé hacer lo que querían.


Saúl le rogó: —Reconozco mi pecado pero, por favor, ¡trátame como rey delante de los jefes del pueblo y de toda la gente! ¡Ven conmigo y hagamos un culto para adorar a Dios!


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