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Proverbios 11:23 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

23 Los deseos de los buenos siempre traen bendición; los deseos de los malos solo traen destrucción.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

23 El deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

23 Los justos pueden esperar una recompensa, mientras que a los perversos solo les espera juicio.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

23 Los justos no desean sino el bien, los malos también tienen sus esperanzas, pero van al fracaso.

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La Biblia Textual 3a Edicion

23 El anhelo de los justos es sólo el bien, Pero la expectativa de los impíos es la ira.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

23 El deseo de los justos tiende al bien; a los malvados les aguarda la cólera.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

23 El deseo de los justos es solamente el bien; mas la esperanza de los impíos es el enojo.

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Proverbios 11:23
16 Referencias Cruzadas  

Yo te busco de todo corazón y llevo tu palabra en mi pensamiento. Manténme fiel a tus enseñanzas para no pecar contra ti.


Quiero corregir mi conducta y cumplir tus mandamientos.


Dios mío, solo una cosa te pido, solo una cosa deseo: déjame vivir en tu templo todos los días de mi vida, para contemplar tu hermosura y buscarte en oración.


Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas.


A los justos les espera la felicidad; a los malvados, la ruina.


Quienes son generosos, reciben en abundancia; quienes ni sus deudas pagan, acaban en la miseria.


Cuando mueren los malvados, mueren con ellos su esperanza y sus sueños de grandeza.


La gente buena hace planes justos; la malvada solo piensa en engañar.


Los que hablan de hacer el bien reciben su justo premio, pero los traidores reciben el castigo que se merecen.


De día y de noche mi corazón te busca; cuando tú das una orden, todos aprenden a hacer lo bueno.


»Dios mío, yo no te pedí que castigues a tu pueblo; al contrario, lo cuidé como un pastor a sus ovejas.


Dios bendice a los que desean la justicia, pues él les cumplirá su deseo.


No nos quedaría más remedio que esperar, con un miedo terrible, el juicio final, que es cuando los enemigos de Dios serán destruidos con fuego ardiente.


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