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Miqueas 6:10 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

10-11 «Israelitas, ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados. Todo lo que hacen me disgusta. Se hacen ricos mediante el engaño; usan pesas y medidas falsas, y luego amontonan en sus casas todo lo que se han robado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 ¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 ¿Qué puedo decir de las casas de los perversos que se llenaron de riquezas obtenidas con estafa? ¿Qué de la práctica repugnante de pesar el grano con medidas falsas?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 ¿Voy a soportar una medida falsa, un galón disminuido?

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 ¿Aún hay tesoros injustos en casa del impío, Con sus medidas exiguas e indignantes?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 ¿tengo yo que soportar la casa del impío, los tesoros de iniquidad y el indignante efá disminuido?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 ¿Hay aún tesoros de impiedad en casa del impío, y medida escasa que es abominable?

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Miqueas 6:10
21 Referencias Cruzadas  

De muy poco aprovecha el dinero mal ganado. Lo que vale es la honradez, pues te salva de la muerte.


Dios rechaza a los tramposos, pero acepta a los honrados.


Dios no soporta dos cosas: que engañes al que te vende, y que engañes al que te compra.


Dios no soporta dos cosas: que engañes al que te vende, y que engañes al que te compra.


Las riquezas que amontona el mentiroso se desvanecen como el humo; son una trampa mortal.


Nuestro Dios ha dicho: «¡Den a conocer esto en los palacios de Asdod y en los palacios de Egipto! ¡Díganle a la gente que se junte en las montañas de Samaria! ¡Que vea el desorden y la violencia que hay en esa ciudad! »Los de Samaria no saben qué significa hacer lo bueno. Solo saben robar a la fuerza, y guardar en sus palacios lo robado».


Habitantes de Jerusalén, escuchen las palabras de nuestro Dios:


Ese día castigaré también a los que adoran a otros dioses y llenan los templos de esos dioses con riquezas conseguidas mediante el engaño y la violencia.


—¿De qué se trata? —pregunté. Y el ángel me explicó: —Se trata de una medida. Con ella Dios ha medido toda la maldad de este país.


En la familia de Zérah, que formaba parte de la tribu de Judá, había un hombre llamado Acán hijo de Carmí y nieto de Zabdí. Este hombre no obedeció el mandato que Dios había dado al pueblo. Dios les había ordenado destruir por completo la ciudad de Jericó, pero Acán se quedó con algunas de las cosas que debía haber destruido. Por eso Dios se enojó contra los israelitas.


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