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Mateo 7:2 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Porque de la misma manera que ustedesjuzguen, así serán juzgados, y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 porque tal como juzguéis seréis juzgados, y tal como midáis seréis medidos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os volverán a medir.

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Mateo 7:2
19 Referencias Cruzadas  

Y ellos le respondieron: —Dios eligió a Saúl como rey de Israel, pero él trató de destruirnos. Queremos que usted nos entregue a siete de los familiares de Saúl. Vamos a matarlos frente al santuario de Dios, que está en Guibeá, pueblo de Saúl. El rey David se comprometió a entregarles a siete familiares de Saúl.


Ya que le encantaba maldecir, ¡que le caiga una maldición! Ya que no le gustaba bendecir, ¡que nadie lo bendiga! ¡Castígalo donde más le duela!


si le saca un ojo, también a él se le sacará un ojo; si le rompe un diente, se le romperá uno suyo. En cada caso se cobrará mano por mano, pie por pie,


Isaías anunció: «¡Qué mal te va a ir, Asiria! ¡Tú eres el destructor de mi pueblo! Cuando acabes de destruirlo, también tú serás destruido; cuando acabes de traicionarlo, también tú serás traicionado».


»Ustedes me desobedecieron. No cumplieron con su parte del pacto, pues no dejaron en libertad a los esclavos. Por eso yo declaro que voy a enviar contra ustedes guerra, enfermedad y hambre. ¡Haré que se conviertan en motivo de espanto para todas las naciones de la tierra! Recuerden que cuando hicieron el pacto conmigo, cumplieron con la ceremonia de cortar el toro en dos, y dijeron: “Así nos haga Dios si no cumplimos el pacto”. Pues ahora, como no lo cumplieron, los haré pedazos.


»Ustedes, gente de Judá, verán con sus propios ojos cómo voy a castigar a Babilonia y a todos los que viven allí. Los castigaré por todo el daño que le hicieron a Jerusalén. Les juro que así lo haré.


»¡Pero ya está cerca el día en que juzgaré a todas las naciones! ¡Ese día te daré tu merecido! ¡Ese día te voy a dar el mismo trato que diste a otros!


»Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes.


También les dijo: «¡Presten mucha atención! Dios les dará a ustedes la misma cantidad que ustedes den a los demás, y mucho más todavía.


Denles a otros lo necesario, y Dios les dará a ustedes lo que necesiten. En verdad, Dios les dará la misma medida que ustedes den a los demás. Si dan trigo, recibirán una bolsa llena de trigo, bien apretada y repleta, sin que tengan que ir a buscarla.»


Acuérdense de esto: «El que da poco, recibe poco; el que da mucho, recibe mucho.»


Porque Dios no tendrá compasión de quienes no se compadecieron de otros. Pero los que tuvieron compasión de otros, saldrán bien del juicio.


»Hagan con ella todo lo malo que ella hizo con otros; háganle pagar el doble de todo lo malo que hizo. »Háganla pasar dos veces por la misma amarga experiencia que otros tuvieron por su culpa.


Entonces Adonisédec dijo: «Dios ha hecho conmigo lo mismo que yo hice con setenta reyes: les corté los pulgares y los dedos gordos, y andaban bajo mi mesa recogiendo las sobras». Después, Adonisédec fue llevado a Jerusalén, y allí murió.


Sísara se desplomó entre tus piernas. ¡Quedó tendido en el piso!


Pero Samuel dijo: «Así como muchas mujeres sufrieron cuando mataste a sus hijos, así también va a sufrir tu madre, pues te voy a matar». Y allí mismo en Guilgal, en presencia de Dios, Samuel cortó en pedazos a Agag.


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