Mateo 4:2 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual2 Después de ayunar en el desierto cuarenta días con sus noches, Jesús tuvo hambre. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19602 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente2 Durante cuarenta días y cuarenta noches ayunó y después tuvo mucha hambre. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)2 y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19752 Y después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, al fin tuvo hambre. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)2 Y después que hubo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Ver Capítulo |
Después tomé el ídolo que habían hecho, lo quemé y eché las cenizas al arroyo que bajaba del monte. »El pecado de ustedes me causó mucho dolor y tristeza, pues hizo enojar a Dios. Por eso me arrodillé delante de él, y durante cuarenta días y cuarenta noches no comí ni bebí nada. Dios estaba tan enojado con ustedes y con Aarón, que estaba decidido a destruirlos. »Yo sentí tanto miedo que oré a Dios y le dije: “Dios mío, no destruyas al pueblo que sacaste de Egipto con tu gran poder. Es tu pueblo. Recuerda que Abraham, Isaac y Jacob siempre te fueron fieles y te obedecieron en todo. Olvídate de que este pueblo es terco; olvídate de su pecado y de su maldad. Si lo destruyes, los otros pueblos van a pensar que no pudiste llevarlo hasta la tierra que le prometiste. También van a pensar que tú no lo quieres, y que lo sacaste al desierto para destruirlo por completo. Esta gente es tu pueblo; es el pueblo que con tu gran poder sacaste de Egipto”. »Una vez más, Dios escuchó mi oración y los perdonó. Pero no fue esa la única ocasión en que ustedes lo hicieron enojar. También lo hicieron enojar en Taberá, en Masá y en Quibrot-hataavá. Además, cuando ustedes estaban en Cadés-barnea, Dios les ordenó que fueran a conquistar la tierra prometida, pero ustedes no creyeron en su promesa ni lo obedecieron. ¡Desde el día en que los conocí, ustedes han sido siempre tercos y desobedientes!»