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Lucas 1:25 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 «¡Dios ha hecho esto conmigo para que la gente ya no me desprecie!»

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 «¡Qué bondadoso es el Señor! —exclamó ella—. Me ha quitado la vergüenza de no tener hijos».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 ¡Qué no ha hecho por mí el Señor! Es ahora cuando quiso liberarme de mi vergüenza.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta° entre los hombres.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 'Así lo ha hecho el Señor conmigo, cuando le ha parecido bien acabar con mi descrédito ante la gente'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Así me ha hecho el Señor en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres.

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Lucas 1:25
14 Referencias Cruzadas  

Rebeca no podía tener hijos, así que Isaac le pidió a Dios por ella. Entonces Dios atendió a sus ruegos, y Rebeca quedó embarazada.


Y Dios castigó a Mical; por eso ella nunca tuvo hijos.


Dios destruirá para siempre el poder de la muerte. Dios secará las lágrimas de todos y borrará la vergüenza de su pueblo en toda la tierra. »Ese día se dirá: “Ahí está nuestro Dios. En él confiamos, y nos salvó. ¡Gritemos de alegría porque Dios nos ha salvado!” »Dios ha jurado que así será».


»En aquel día quedarán tan pocos hombres, que siete mujeres se pelearán por uno de ellos. Las mujeres les dirán a los hombres: “Si te casas conmigo yo me compraré mi propio pan y también mi propia ropa; por favor, cásate conmigo para que no me muera de vergüenza”».


Pero el ángel le dijo: —¡No tengas miedo, Zacarías! Dios ha escuchado tus oraciones. Tu esposa Isabel tendrá un hijo, y lo llamarás Juan.


Poco tiempo después, su esposa quedó embarazada; y durante cinco meses no salió de la casa, pues pensaba:


Abraham confió en Dios y, por eso, aunque su esposa Sara no podía tener hijos y él era ya muy viejo, Dios le dio fuerzas para tener un hijo. Y es que Abraham confió en que Dios cumpliría su promesa.


Pero una cosa te pido, padre mío: Déjame ir dos meses a las montañas, con mis amigas. Tengo mucha tristeza por tener que morir sin haberme casado; necesito llorar.


Como Ana no tenía hijos, Peniná se burlaba de ella. Tanto la molestaba que Ana lloraba mucho y ni comer quería. Todos los años, cuando iban al santuario, Peniná la trataba así.


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