Levítico 8:2 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual2-3 «Reúne a Aarón y a sus hijos, y a todos los israelitas, y llévalos a la entrada del santuario. Lleva también los trajes sacerdotales, el aceite para la consagración, el ternero de la ofrenda para el perdón de pecados, los dos carneros y la canasta de los panes sin levadura.» Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19602 Toma a Aarón y a sus hijos con él, y las vestiduras, el aceite de la unción, el becerro de la expiación, los dos carneros, y el canastillo de los panes sin levadura; Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente2 «Trae a Aarón y a sus hijos, junto con sus vestiduras sagradas, el aceite de la unción, el becerro para la ofrenda por el pecado, los dos carneros y la cesta con el pan preparado sin levadura, Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)2 Toma contigo a Aarón y a sus hijos, y también sus vestiduras, el óleo de la unción, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos carneros y el canastillo de los panes sin levadura. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion2 Toma a Aarón y con él a sus hijos, así como las vestiduras, el aceite de la unción, el novillo de la expiación, los dos carneros y el canastillo de los ázimos, Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19752 'Toma contigo a Aarón y a sus hijos, las vestiduras, el óleo de la unción, el novillo del sacrificio por el pecado, los dos carneros y el canastillo de los ázimos, Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)2 Toma a Aarón y a sus hijos con él, y las vestimentas, y el aceite de la unción, y el becerro de la ofrenda por el pecado, y los dos carneros, y el canastillo de los panes sin levadura; Ver Capítulo |
Moisés mandó que trajeran el otro carnero para la ofrenda de consagración. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero, y luego Moisés lo mató. Después de eso, mojó su dedo con la sangre y la untó en la oreja derecha de Aarón, en el pulgar de su mano derecha, y en el dedo gordo de su pie derecho.
Jesús no es como los otros sacerdotes, que todos los días tienen que matar animales para ofrecérselos a Dios y pedirle perdón por sus propios pecados, y luego tienen que hacer lo mismo por los pecados del pueblo. Por el contrario, cuando Jesús murió por nuestros pecados, ofreció su vida una sola vez y para siempre.