Levítico 23:33 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual33-43 Dios ordenó a Moisés que les diera a los israelitas las siguientes instrucciones: «El día quince del mes de Etanim, después de que hayan cosechado los frutos de la tierra, nadie trabajará, sino que todo el pueblo se reunirá para adorarme. Ese día dará comienzo una fiesta en mi honor, que durará siete días. Durante esos siete días, y también al octavo día, se quemarán ofrendas sobre mi altar, y además celebrarán un culto especial. El primero y el octavo día de la fiesta serán días de descanso. El primer día tomarán frutos de los mejores árboles, y con ramas de palmera y de árboles harán enramadas. Durante los siete días de la fiesta todos vivirán bajo esas enramadas, para que se acuerden de que yo los saqué de Egipto y los hice vivir bajo enramadas. »Esta fiesta deberá celebrarse cada año; es una orden que nunca deben desobedecer. Yo soy el Dios de Israel. »Estas son todas las fiestas que celebrarán en mi honor. En ellas celebrarán una reunión especial y me presentarán toda clase de ofrendas, según lo que deba presentarse cada día. Además de estas fiestas, deberán respetarme cumpliendo con los días de descanso, y presentando las ofrendas y regalos que ustedes me prometan y quieran hacerme». Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196033 Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente33 El Señor le dijo a Moisés: Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)33 Yavé habló a Moisés y le dijo: Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion33 Y habló YHVH a Moisés, diciendo: Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197533 Habló Yahveh a Moisés: Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)33 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Ver Capítulo |
También celebraron la fiesta de las enramadas de acuerdo con lo que ordenaba la ley, y ofrecieron diariamente la cantidad de ofrendas que correspondía. También ofrecieron las ofrendas acostumbradas en la fiesta de la luna nueva y en todas las fiestas dedicadas a Dios. Además daban a Dios ofrendas voluntarias.
Después de esto, los que atacaron a Jerusalén y hayan quedado con vida vendrán a la ciudad cada año para adorar a nuestro Rey, el Dios todopoderoso, y para celebrar la fiesta de las enramadas. Pero si Egipto, o alguna otra nación, no viene a Jerusalén, Dios impedirá que llueva en esa nación, y así la castigará.