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Lamentaciones 4:16 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 Rechazados por Dios, los líderes y sacerdotes vagan por el mundo. ¡Dios se olvidó de ellos!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 La ira de Jehová los apartó, no los mirará más; No respetaron la presencia de los sacerdotes, ni tuvieron compasión de los viejos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 El Señor mismo los dispersó, y ya no los ayuda. La gente no tiene respeto por los sacerdotes y ya no honra a los líderes.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 El rostro de Yavé los dispersó, ya no vuelve a mirarlos. No respetaron a los sacerdotes ni tuvieron piedad de los profetas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 [ El rostro de YHVH los ha dispersado, ya no se ocupa de ellos: No hay respeto para el sacerdote,° no hay compasión para los ancianos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Pe. El rostro de Yahveh los dispersó, no volverá a mirarlos. No hubo respeto a los sacerdotes, no se tuvo piedad de los ancianos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 La ira de Jehová los dividió, no los mirará más: No respetaron la faz de los sacerdotes, ni tuvieron compasión de los ancianos.

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Lamentaciones 4:16
20 Referencias Cruzadas  

¡Maldita sea su furia! ¡Maldita sea su crueldad! Yo haré que se dispersen por todo el territorio de Israel.


Dios hizo que Nabucodonosor atacara Jerusalén y la derrotara. El rey Nabucodonosor mató a los jóvenes en el templo, y luego mató a muchos de los habitantes de Jerusalén, sin importar si eran hombres o mujeres, niños o ancianos.


y que a sus descendientes también los haría morir, o que los dispersaría por todos los pueblos y países.


Dios los vio tan angustiados, y los escuchó quejarse tanto,


A todos les pasará lo mismo: al sacerdote y al pueblo, a los amos y a los esclavos, al que compra y al que vende, al que presta y al que pide prestado, al rico y al pobre.


»Yo me enojé con mi pueblo; me enojé con los israelitas y los dejé caer en tu poder. Pero tú, Babilonia, no te compadeciste de ellos, y maltrataste a los ancianos con una carga muy pesada.


Tan grande será mi castigo que, al verlo, todos los reinos de la tierra temblarán de miedo. La gente de los países por donde yo los disperse se burlará de ellos, los insultará y los tratará con desprecio.


Además, Nebuzaradán apresó a Seraías, jefe de los sacerdotes, a Sofonías, sacerdote que le seguía en importancia, y a tres encargados de la vigilancia del templo.


Las madres están por comerse a los hijos que tanto aman. Los sacerdotes y los profetas agonizan en tu templo. Piensa por favor, Dios mío, ¿a quién has tratado así?


Como quien derriba una choza, Dios destruyó su templo. Ya nadie en Jerusalén celebra los sábados ni los días de fiesta. Dio rienda suelta a su enojo contra el rey y los sacerdotes.


No respetaron a nuestros jefes; ¡los colgaron de las manos!


»Cuando yo declare culpables a sus habitantes, tendrán tanta hambre que los padres se comerán a sus hijos, y los hijos se comerán a sus padres. A los que logren escapar con vida, los dispersaré por todo el mundo.


»Cuando sus enemigos vengan a atacarlos, ustedes ordenarán su ejército para responder al ataque, pero acabarán huyendo en desorden y serán derrotados por completo. Sus cadáveres quedarán tendidos por el suelo, y nadie podrá impedir que sean devorados por las fieras y los buitres. Al ver esto, los demás países se espantarán.


”Hasta pensé en dispersarlos por diferentes países, y que nadie volviera a recordarlos.


»En el pasado, tomé de la mano a sus antepasados y los saqué de Egipto, y luego hice un pacto con ellos. Pero no lo cumplieron, y por eso no me preocupé más por ellos.


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