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Lamentaciones 2:16 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 Rabiosos están tus enemigos, y no dejan de hablar mal de ti. Gritan en son de victoria: «¡Llegó el día que habíamos esperado! ¡Hemos acabado con Jerusalén, y hemos vivido para contarlo!»

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Todos tus enemigos abrieron contra ti su boca; Se burlaron, y crujieron los dientes; dijeron: Devorémosla; Ciertamente este es el día que esperábamos; lo hemos hallado, lo hemos visto.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Todos tus enemigos se burlan de ti; se mofan, gruñen y dicen: «¡Por fin la hemos destruido! ¡Hace mucho que esperábamos este día, y por fin llegó!».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Abren su boca contra ti todos tus enemigos; silban y crujen los dientes, dicen: La devoramos. Este es el día que esperábamos, ya lo alcanzamos, ya lo vimos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 [ Todos tus enemigos han abierto la boca contra ti: Silbaron y rechinaron los dientes diciendo: ¡La hemos arrasado! ¡Éste es el día que esperábamos! ¡Lo hemos conseguido y lo estamos viendo!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Pe. Abrieron su boca contra ti todos tus enemigos; silbaron e hicieron rechinar los dientes, diciendo: 'La hemos destruido. ¡Éste es el día que esperábamos, lo hemos logrado, lo hemos visto!'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Todos tus enemigos abrieron contra ti su boca, silbaron, y rechinaron los dientes; dijeron: La hemos devorado; ciertamente este es el día que esperábamos; lo hemos hallado, lo hemos visto.

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Lamentaciones 2:16
31 Referencias Cruzadas  

Hay un mentiroso y malvado que miente acerca de mí.


Cuando los malvados ven esto se enojan y rechinan los dientes, pero acaban por perderse. ¡Los planes de los malvados siempre fracasan!


nos habrían matado a todos, pues nuestros enemigos estaban muy enojados con nosotros.


13 (14) Parecen leones feroces, que se lanzan contra mí con ganas de despedazarme.


Sin pensarlo dos veces, dicen: «Tú cometiste ese crimen; ¡nosotros mismos lo vimos!»


No les permitas que digan: «¡Se cumplió nuestro deseo! ¡Hemos acabado con él!»


Los malvados, en su enojo, miran con rabia a los buenos y buscan hacerles mal;


8 (9) «Está en cama, y no volverá a levantarse. ¡Un demonio lo ha atacado!»


2 (3) Mis enemigos no dejan de atacarme ni de noche ni de día; ¡son ya demasiados los orgullosos que me atacan!


3 (4) Tiéndeme la mano desde el cielo, porque tu amor es constante. Tiéndeme la mano, Dios mío, y sálvame de mis enemigos.


»Tú, Jerusalén, estabas en ruinas, pero ya se han alejado los que te destruyeron. Ahora tendrás tantos habitantes que el país te resultará pequeño.


Por eso, así como destruí el santuario de Siló, también destruiré el templo de Jerusalén, y esta ciudad será objeto de burla y de insulto”».


”Todos ustedes, los que fueron llevados prisioneros de Jerusalén a Babilonia, ¡obedezcan de una vez por todas mi palabra! Hasta ahora no han querido obedecerme. No han hecho caso de los mensajes que, una y otra vez, les he enviado por medio de mis servidores los profetas. Por eso, yo los perseguiré con guerras, hambre y enfermedades. Al verlos, todas las naciones adonde yo los mande temblarán de miedo. ¡Ustedes serán objeto de burla y de insulto! Les juro que así será.


»Israel es un pueblo que ha vivido perdido como oveja, y siempre en peligro de que se lo devoren los leones. El primero en devorarlo fue el rey de Asiria, y a él le siguió el rey de Babilonia, que lo devoró hasta los huesos.


Al verlos, sus enemigos se burlaban y les decían: “De esto no tenemos la culpa, pues ustedes pecaron contra Dios; contra el Dios que todo les daba, y en quien confiaban sus antepasados”.


»La gente de Jerusalén se queja de que el rey de Babilonia los dejó como un plato vacío. Dicen que les causó mucho miedo, que se llevó todas sus riquezas, que se los tragó como un monstruo y luego los arrojó a la basura.


El enemigo no esconde su alegría porque tú, Dios mío, me haces sufrir. Todo el mundo escucha mi llanto, pero nadie me consuela. ¡Ya es tiempo de que los castigues como me castigaste a mí!


»Yo, el Dios de Israel, te juro que sufrirás el mismo castigo que sufrió tu hermana. Sufrirás burlas y desprecios, grandes sufrimientos y una terrible soledad. Así castigué a tu hermana Samaria, y así también te castigaré a ti. Después de eso, tú misma te desgarrarás los pechos. Yo, el Dios de Israel, he dado mi palabra y la cumpliré.


»Yo, el Dios de Israel, afirmo: “Desde hace mucho tiempo, los filisteos han sido enemigos de mi pueblo Judá. Para vengarse de él, lo destruyeron con gran crueldad.


”Ustedes los amonitas se han burlado de Israel. Han festejado su desgracia. Yo sé que así fue,


¡Israel quedará en ruinas! ¡Será la burla de todas las naciones!


»Muchas naciones se han reunido, y dicen en contra tuya: “¡Ojalá podamos ver la derrota de Jerusalén!”


Al escuchar esto, los de la Junta Suprema se enfurecieron mucho contra Esteban.


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