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Josué 18:10 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

10 y después de consultar con Dios, Josué repartió la tierra, dándole su parte a cada tribu.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 Y Josué les echó suertes delante de Jehová en Silo; y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel por sus porciones.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Y allí, en Silo, Josué hizo un sorteo sagrado en presencia del Señor para determinar a qué tribu le correspondía cada parte.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 Allí en Silo, Josué efectuó el sorteo entre ellos, en presencia de Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 Entonces Josué les echó suertes en presencia de YHVH, en Silo. Y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel según sus porciones.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Josué les hizo el sorteo en Siló, en presencia de Yahveh, y allí mismo distribuyó la tierra, por lotes, entre los israelitas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 Y Josué les echó las suertes delante de Jehová en Silo; y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel por sus porciones.

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Josué 18:10
24 Referencias Cruzadas  

Los jefes del país se quedaron a vivir en Jerusalén, que es la ciudad de Dios, y el resto del pueblo hizo un sorteo para elegir quiénes irían a vivir allá también. De cada diez familias una debería ir, y las otras nueve se quedarían en las demás poblaciones.


4 (5) Dios nos ama, pues somos su pueblo. Por eso nos dio la tierra prometida; ¡esa tierra es nuestro orgullo!


5 (6) Tú, Dios mío, conoces mis promesas; tú me entregaste mi parte en la tierra que le diste al pueblo que te adora.


Los pleitos más difíciles hay que ponerlos en manos de Dios.


’Israelitas, vayan ahora al santuario de Siló, donde me adoraron al principio, y vean cómo destruí ese santuario por culpa de ustedes.


»Así es como deberá sortearse y repartirse la tierra que es la herencia de las tribus de Israel. Yo soy el Dios de Israel.


»¡Escúchenme, israelitas! Ustedes fueron mi pueblo, pero no volveré a darles terrenos.


Los soldados clavaron a Jesús en la cruz, y luego hicieron un sorteo para ver quién de ellos se quedaría con su ropa. También colocaron un letrero por encima de la cabeza de Jesús, para explicar por qué lo habían clavado en la cruz. El letrero decía: «Este es Jesús, el Rey de los judíos». Junto con Jesús clavaron también a dos bandidos, y los pusieron uno a su derecha y el otro a su izquierda. Luego, los soldados se sentaron para vigilarlos.


»Tú me diste autoridad y poder sobre todos los que viven en el mundo, para dar vida eterna a todos los seguidores que me has dado.


Después Dios destruyó a siete países en el territorio de Canaán, y le dio ese territorio al pueblo de Israel.


Quiero que hables con ellos, para que se den cuenta de todo lo malo que hacen, y para que comiencen a obedecer a Dios. Ellos ahora caminan como si estuvieran ciegos, pero tú les abrirás los ojos. Así dejarán de obedecer a Satanás, y obedecerán a Dios. Podrán creer en mí, y Dios les perdonará sus pecados. Así serán parte del santo pueblo de Dios.”


darán gracias a Dios, el Padre. Porque él nos ha preparado para que recibamos, en su reino de luz, la herencia que él ha prometido a su pueblo elegido.


Dios le había ordenado a Moisés repartir los territorios de las nueve tribus y media haciendo sorteos.


Los israelitas repartieron el territorio según las instrucciones que Dios le había dado a Moisés.


El primer territorio sorteado fue el de la tribu de Benjamín. Las tierras que le tocaron en suerte quedaban entre las de Judá y las de Efraín y Manasés.


Cuando me traigan esa información, yo consultaré a Dios para saber cómo asignarlas.


Los hombres que habían sido elegidos para hacer el informe se prepararon para salir. Josué les recomendó: «Recorran toda la tierra, regresen aquí con su informe, y yo entonces le consultaré a Dios».


Aquellos hombres recorrieron toda la tierra, y en su informe señalaron las siete regiones. También hicieron una lista de las ciudades de cada región. Luego volvieron a Siló, donde estaba Josué,


Josué, el sacerdote Eleazar y los jefes de los grupos familiares consultaron a Dios antes de hacer el sorteo de cada uno de estos territorios. Para esto se reunieron a la entrada del santuario, en Siló. Y así terminó el reparto de los territorios.


Les he dado a sus tribus todo el territorio que va desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Esto es, la tierra de las naciones que ya hemos conquistado, y también la de las naciones que todavía falta conquistar.


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