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Job 7:21 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

21 ¿Por qué no me perdonas y te olvidas de mi maldad? Me queda muy poco de vida; cuando me busques, ya estaré muerto».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, Y si me buscares de mañana, ya no existiré.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

21 ¿Por qué mejor no perdonas mi pecado y me quitas la culpa? Pues pronto me acostaré en el polvo y allí moriré. Cuando me busques, me habré ido».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

21 ¿No puedes soportar mi falta y hacer la vista gorda ante mi pecado? Porque pronto me voy a acostar en el polvo, y cuando me busques, ya no existiré.

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La Biblia Textual 3a Edicion

21 ¿Por qué no quitas mis pecados y haces que pase mi iniquidad? Porque en breve me acostaré en el polvo, Me buscarás, pero no existiré.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

21 ¿Por qué no toleras mi pecado ni pasas por encima de mi falta? Ya muy pronto yaceré en el polvo; ya no existiré cuando me busques'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

21 ¿Y por qué no perdonas mi rebelión, y quitas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, y si me buscares de mañana, ya no estaré.

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Job 7:21
29 Referencias Cruzadas  

Pero David se dio cuenta de que había sido un error haber contado a toda la gente, así que dijo: «Dios mío, no está bien lo que hice. Te he ofendido al contar los soldados que tenemos. Yo te ruego que perdones mi error».


¡que me estarías vigilando para ver si yo pecaba, pues no perdonarías mi pecado!


Si alguien puede acusarme de algo, yo callaré y jamás volveré a hablar.


En cambio, nosotros, con el último suspiro perdemos la fuerza y dejamos de existir.


No tendré más familia que la tumba y los gusanos.


Por la noche, se acuestan ricos; por la mañana, amanecen pobres;


“¡Soy inocente, soy inocente! ¡No tengo de qué avergonzarme!


Hoy me ves, pero mañana ya no; me buscarás, pero ya no estaré aquí.


Entonces Bildad le dijo a Job:


pero me asusto de tanto sufrimiento, pues sé bien que ante Dios, no resulto inocente.


Nuestra vida es como la hierba, que pronto se marchita; somos como las flores del campo: crecemos y florecemos,


Pero esa gente pronto pasa; en un instante deja de existir; cuando la buscas, ya no la encuentras.


Cuando llegue ese día, volverás a ser polvo, porque polvo fuiste, y el espíritu volverá a Dios, pues él fue quien lo dio.


Pero somos tu pueblo, y aunque estemos destruidos, volveremos a vivir. Tú llenarás de vida y alegría a esta nación sin vida.


»Dios, no te enojes demasiado ni te acuerdes todo el tiempo de nuestros pecados: ¡mira que somos tu pueblo!


Ese día volverán a vivir muchos de los que ya han muerto. Unos se levantarán de la tumba para vivir para siempre, pero otros volverán a vivir para sufrir por siempre la vergüenza y el horror.


Al día siguiente, Juan vio que Jesús se acercaba. Entonces le dijo a toda la gente: «¡Aquí viene el Cordero de Dios que quita el pecado de la gente del mundo! Por medio de él, Dios les perdonará a ustedes todos sus pecados.


Él quiso morir para rescatarnos de todo lo malo y para purificarnos de nuestros pecados. Al hacerlo, nos convirtió en su pueblo, en un pueblo decidido a hacer el bien.


Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.


Como ustedes saben, Jesucristo vino al mundo para quitar los pecados del mundo. Jesucristo no peca, ni puede pecar.


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