Jeremías 28:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual11 Y dijo delante de todos: —Esto es lo que Dios ha declarado: “Dentro de dos años haré pedazos el poder del rey de Babilonia, y no volverá a dominar a las naciones”. Yo me retiré de allí, Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196011 Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así ha dicho Jehová: De esta manera romperé el yugo de Nabucodonosor rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones, dentro de dos años. Y siguió Jeremías su camino. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente11 Y Hananías dijo nuevamente a la multitud que se había reunido: «Esto dice el Señor: “Así como este yugo ha sido roto, dentro de dos años romperé el yugo de opresión de todas las naciones ahora sometidas al rey Nabucodonosor de Babilonia”». Después de eso, Jeremías se fue de la zona del templo. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)11 luego dijo a la gente: 'Esto les dice Yavé: Dentro de dos años romperé el yugo que Nabucodonosor impuso a todos los países. Y el profeta Jeremías se marchó. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion11 Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así dice YHVH: Así dentro de dos años romperé el yugo de Nabucodonosor rey de Babilonia, que llevan al cuello tantas naciones, antes de dos años. Y el profeta Jeremías se fue por su camino. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197511 y Jananías habló en estos términos en presencia de todo el pueblo: 'Así dice Yahveh: dentro de dos años romperé de la misma manera el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, de encima del cuello de todas las naciones'. El profeta Jeremías se fue por su camino. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)11 Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así dice Jehová: De esta manera quebraré el yugo de Nabucodonosor rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones, dentro de dos años. Y el profeta Jeremías se fue por su camino. Ver Capítulo |
Dios me contestó: «Esos profetas que dicen hablar de mi parte, son unos mentirosos. Yo no los he enviado, ni les he dado ninguna orden. Es más, ni siquiera he hablado con ellos. Sus mensajes son una mentira, ¡un invento de su propia imaginación! Dicen también que no habrá guerra ni hambre en este país; pero yo les digo que morirán de hambre o los matarán en la guerra. No solo ellos morirán, sino también sus esposas, sus hijos y sus hijas. Sus cadáveres serán arrojados a las calles de Jerusalén, y no habrá nadie que los entierre. ¡Así les haré pagar su maldad!