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Isaías 37:7 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

7 Yo haré que el rey Senaquerib reciba una mala noticia que lo obligue a regresar a su país, y allí lo matarán”.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 He aquí que yo pondré en él un espíritu, y oirá un rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra perezca a espada.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 ¡Escucha! Yo mismo actuaré en su contra, y el rey recibirá un mensaje de que lo necesitan en su país. Así que volverá a su tierra, donde haré que lo maten a filo de espada’”».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Lo voy a impresionar por una noticia que recibirá, de manera que vuelva a su país, y en su país será asesinado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 He aquí pondré cierto espíritu en él, y oirá un rumor,° y regresará a su tierra, y en su tierra lo haré caer a espada.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 He aquí que voy a poner en él un espíritu tal que, al oír cierta noticia, se volverá a su país, y allí le hará caer a filo de espada'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 He aquí que yo doy en él un espíritu, y oirá un rumor, y se volverá a su tierra; y yo haré que en su tierra caiga a espada.

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Isaías 37:7
15 Referencias Cruzadas  

Dios había hecho que el ejército de Siria escuchara ruidos como de carros de guerra, de caballos y de un gran ejército, por lo que los soldados dijeron: «¡El rey de Israel les ha pagado a los reyes hititas y al rey de Egipto para que luchen contra nosotros!»


En respuesta, Dios envió un ángel que mató a los valientes soldados y jefes del ejército del rey de Asiria. A Senaquerib no le quedó más remedio que regresar a su país lleno de vergüenza. Y cuando entró al templo de su dios, sus propios hijos lo mataron.


Siempre escuchan ruidos extraños, y cuando se encuentran en paz no faltan ladrones que los ataquen.


»Cuando Dios se enoja, con un soplo destruye al malvado,


9 (10) Antes de que sepan lo que pasa, ¡hazlos que ardan como espinos! ¡Haz que el viento los arrastre, aunque todavía estén con vida!


¡Te enfureciste y te llenaste de orgullo! Pero voy a ponerte un gancho en la nariz, como se les pone a los bueyes, y un freno en la boca, como se les pone a los caballos; ¡voy a hacerte regresar por el camino por donde viniste!”»


Allí Senaquerib supo que el rey Tirhaca de Etiopía había salido a luchar contra él. Entonces le mandó de nuevo un mensaje a Ezequías:


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