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Hechos 8:31 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

31 Y el oficial de Etiopía le respondió: —¿Y cómo voy a entenderlo, si no hay quien me lo explique? Dicho esto, el oficial invitó a Felipe a que subiera a su carruaje y se sentara a su lado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

31 Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

31 El hombre contestó: —¿Y cómo puedo entenderlo, a menos que alguien me explique? Y le rogó a Felipe que subiera al carruaje y se sentara junto a él.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

31 El etíope contestó: '¿Cómo lo voy a entender si no tengo quien me lo explique?' En seguida invitó a Felipe a que subiera y se sentara a su lado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

31 Y él contestó: Y ¿cómo podría, si alguno no me guía?° Y rogó a Felipe que subiera° a sentarse con él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

31 Él le contestó: '¿Y cómo podría, si alguien no me lo explica?'. Y rogó a Felipe que subiera y se sentara a su lado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

31 Y dijo: ¿Cómo podré, a no ser que alguien me enseñe? Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él.

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Hechos 8:31
20 Referencias Cruzadas  

Pero Eliseo le dijo: —Yo sé que Naamán se bajó de su carro para recibirte, pues yo estaba allí con mi pensamiento. Este no es el momento de aceptar dinero, ropa, viñedos o huertos de olivos, ovejas, toros ni esclavos.


Así que Naamán fue con su carro y sus caballos, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo.


He sido muy testarudo; me he portado mal contigo: ¡me he portado como una bestia!


en pleno desierto habrá un sendero al que llamarán “Camino Sagrado”. »No pasarán por ese camino ni los impuros ni los necios;


Les aseguro que quien no confía en Dios como lo hace un niño, no puede ser parte del reino de Dios.»


Felipe corrió para alcanzar el carruaje. Cuando ya estuvo cerca, escuchó que el oficial leía el libro del profeta Isaías. Entonces le preguntó: —¿Entiende usted lo que está leyendo?


En ese momento el oficial leía el pasaje que dice: «Fue llevado al matadero, como se lleva a las ovejas para cortarles la lana. Como si fuera un cordero, él ni siquiera abrió su boca. Fue maltratado y humillado, pero nunca se quejó. »No lo trataron con justicia; no llegó a tener hijos porque le quitaron la vida.»


Pero, ¿cómo van a reconocerlo, si no confían en él? ¿Y cómo van a confiar en él, si nada saben de él? ¿Y cómo van a saberlo, si nadie les habla acerca del Señor Jesucristo?


¡No se engañen a ustedes mismos! Si alguno cree que es muy sabio, y que sabe mucho de las cosas de este mundo, para ser sabio de verdad debe comportarse como un ignorante.


Sin duda, el que cree que sabe mucho, en realidad no sabe nada.


Si alguno es rico, debe sentirse feliz cuando Dios lo humille, pues las riquezas duran muy poco; son como las flores del campo.


Por eso, dejen de hacer lo malo, pues ya hay mucha maldad en el mundo. Hacer lo malo es como andar vestido con ropa sucia. Más bien, reciban con humildad el mensaje que Dios les ha dado. Ese mensaje tiene poder para salvarlos.


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