Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Hechos 2:27 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

27 ”¡Tú no me dejarás morir ni me abandonarás en el sepulcro, pues soy tu fiel servidor!

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

27 Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

27 Pues tú no dejarás mi alma entre los muertos ni permitirás que tu Santo se pudra en la tumba.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

27 Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos ni permitirás que tu Santo experimente la corrupción.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

27 Pues no abandonarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

27 de que no abandonarás mi alma al Hades, ni dejarás que tu consagrado experimente corrupción.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

27 Porque no dejarás mi alma en el infierno, ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

Ver Capítulo Copiar




Hechos 2:27
26 Referencias Cruzadas  

La muerte me tenía atrapado; me dominaba el miedo de morir. ¡Sentí una angustia terrible!


¡Tú no me dejarás morir ni me abandonarás en el sepulcro, pues soy tu fiel servidor!


15 (16) ¡Pero a mí, Dios me librará del poder de la muerte, y me llevará a vivir con él!


Tanto me amas que no me dejas morir.


19-20 (20-21) Una vez hablaste con nosotros, que somos tu pueblo fiel, y nos dijiste: «En mi pueblo hay un valiente; es el mejor de todos los jóvenes. Es David, mi servidor. Yo le he brindado mi ayuda y le he dado el más alto honor: ¡lo he declarado rey de Israel!


6 (7) »Creí que ya nunca saldría del fondo del mar. Pero tú, Dios mío, me salvaste la vida.


»Y ustedes, habitantes del pueblo de Cafarnaúm, que creen que ya están en el cielo, déjenme decirles que van a ser enviados a lo más profundo del infierno. Si los milagros que se han hecho entre ustedes se hubieran hecho entre los habitantes de la ciudad de Sodoma, ellos habrían cambiado y la ciudad aún existiría.


El espíritu le gritó a Jesús: —¡Jesús de Nazaret! ¿Qué tienes contra nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo te conozco. ¡Tú eres el Hijo de Dios!


El ángel le contestó: —El Espíritu Santo se acercará a ti; el Dios altísimo te cubrirá con su poder. Por eso el niño vivirá completamente dedicado a Dios, y será llamado “Hijo de Dios”.


Cuando ya estaba en el infierno, donde sufría muchísimo, el que había sido rico vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro sentado junto a él.


Después les dijo: «Recuerden lo que les dije cuando estaba con ustedes: “Tenía que cumplirse todo lo que dice la Biblia acerca de mí.”»


—¡Jesús de Nazaret! ¿Qué quieres hacer con nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo sé quién eres tú. ¡Eres el Hijo de Dios!


Por eso estoy muy contento, por eso canto de alegría, por eso vivo confiado.


Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. Contigo a mi lado soy verdaderamente feliz.”


»David sabía que Dios cumpliría su promesa. Por eso dijo que el Mesías no moriría para siempre, sino que resucitaría.


»Jesús sólo obedecía a Dios, y siempre hacía lo bueno. Pero ustedes lo rechazaron y le pidieron a Pilato que dejara libre a un asesino.


»Es verdad que en esta ciudad se unieron Herodes Antipas, Poncio Pilato, el pueblo romano y el pueblo de Israel, para matar a Jesús, a quien tú elegiste para que fuera nuestro rey.


En un abrir y cerrar de ojos, cuando Cristo vuelva, se oirá el último toque de la trompeta, y los muertos volverán a vivir para no morir jamás. Y nosotros seremos transformados.


¿Dónde está ahora su victoria? ¿Dónde está su poder para herirnos?»


Cristo, el Hijo de Dios, los ha apartado a ustedes del mundo, y les ha dado el Espíritu Santo, y todos ustedes conocen la verdad.


y estoy vivo. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre, y tengo poder sobre la muerte.


Los que murieron en el mar se presentaron delante de Dios para que él los juzgara, y lo mismo hicieron los que estaban en el reino de la muerte. Todos los muertos fueron juzgados de acuerdo con lo que habían hecho.


»Escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia: “Yo soy el verdadero Hijo de Dios. Yo gobierno sobre el reino de David. Cuando abro una puerta, nadie puede volver a cerrarla; y cuando la cierro, nadie puede volver a abrirla. Ahora escucha lo que te voy a decir:


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos