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Éxodo 29:45 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

45 Yo viviré entre los israelitas, y seré su Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

45 Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

45 Entonces viviré en medio de los israelitas y seré su Dios,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

45 Habitaré entre los hijos de Israel y seré su Dios,

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La Biblia Textual 3a Edicion

45 Y habitaré en medio de los hijos de Israel, y seré su Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

45 Habitaré en medio de los israelitas y seré su Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

45 Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.

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Éxodo 29:45
30 Referencias Cruzadas  

Viviré entre mi pueblo Israel, y nunca los abandonaré».


»Dios mío, ni el cielo ni la tierra son suficientes para ti, mucho menos esta casa que te he construido.


Judá llegó a ser el lugar donde Dios puso su templo. La tierra de Israel llegó a ser su dominio.


18 (19) Cuando tú, Dios y Señor, subiste a las alturas, te llevaste contigo a los presos, y te quedaste a vivir allí. ¡Todo el mundo, hasta los rebeldes, te dieron muchos regalos!


Dios mío, tú nos llevarás a la montaña que elegiste para ti, y allí nos harás vivir para siempre. ¡Tú mismo la hiciste! ¡Tú mismo preparaste allí tu casa!


»Además, quiero que me construyan un santuario para que yo viva entre ustedes.


Tanto el santuario como el altar, y Aarón y sus hijos, estarán dedicados exclusivamente a mi servicio.


»Dios de Israel, todos saben que somos tuyos, y que vives con nosotros. ¡No nos abandones! Nos parece que estás confundido, que eres un guerrero sin fuerzas, incapaz de salvar a nadie».


Yo soy el Dios de Israel, y David será su gobernante. Les doy mi palabra.


Me decía: «Ezequiel, hombre mortal, en este lugar he puesto mi trono. Aquí es donde yo reino, y donde viviré para siempre con los israelitas. No hay otro Dios como yo. No voy a permitir que ni ellos ni sus reyes vuelvan a serme infieles, ni que me falten al respeto adorando a sus reyes muertos.


Sin embargo, si me son fieles, y no vuelven a adorar a sus reyes, yo viviré siempre con ellos.


Tal vez los dioses podrían darle una respuesta, ¡pero ellos no viven en este mundo!


»Yo los acompañaré a dondequiera que vayan, y habitaré en el santuario que me han construido; nunca más los miraré con desagrado. Ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios.


Cuando ustedes salieron de Egipto, yo les prometí que los acompañaría; y así ha sido siempre: ¡mi espíritu los acompaña! Por eso, no tengan miedo.


10 (14) «¡Griten de alegría, habitantes de Jerusalén, porque yo viviré entre ustedes! Yo soy el Dios de Israel, y les juro que así lo haré.


Pero volveré a vivir en ella, y será llamada “Ciudad Fiel”; habitaré de nuevo en mi templo, y Sión será llamado “Monte Santo”. Yo soy el Dios de Israel, y juro que así será.


Coré y su grupo fueron a decirles a Moisés y a Aarón: —¡Ya estamos hartos de que ustedes se crean los jefes de todos nosotros! Dios está con todo el pueblo, y a todos nos ha elegido para servirle. ¿Por qué quieren hacerlo todo?


Él les enseñará lo que es la verdad. »Los que no creen en Dios y solo se preocupan por lo que pasa en este mundo, no pueden recibir al Espíritu, porque no lo ven ni lo conocen. Pero ustedes sí lo conocen, porque está con ustedes, y siempre estará en medio de ustedes.


Cuando yo regrese a donde ustedes estén, se darán cuenta de que el Padre y yo somos uno; y ustedes y yo también seremos uno.


Jesús le contestó: —Si alguien me ama, también me obedece. Dios mi Padre lo amará, y vendremos a vivir con él.


Nosotros somos el templo del Dios vivo. Si Dios está en nosotros, no tenemos nada que ver con los ídolos. Dios mismo dijo: «Viviré con este pueblo, y caminaré con ellos. »Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.»


Por su unión con Jesucristo, ustedes también forman parte de ese edificio, en donde Dios habita por medio de su Espíritu.


Así que no sean cobardes. Nuestro Dios nos acompaña, y ante su poder todos tiemblan de miedo.


Y oí que del trono salía una fuerte voz que decía: «Aquí es donde Dios vive con su pueblo. Dios vivirá con ellos, y ellos serán suyos para siempre. En efecto, Dios mismo será su único Dios.


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