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Efesios 5:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 No se hagan cómplices de los que no conocen a Dios; al contrario, háganles ver su error, pues sus hechos no aprovechan de nada.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 No participen en las obras inútiles de la maldad y la oscuridad; al contrario, sáquenlas a la luz.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 No tomen parte en las obras de las tinieblas, donde no hay nada que cosechar; al contrario, denúncienlas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 no participando en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendiéndolas,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Y no tengáis parte en las obras infructuosas de las tinieblas, sino todo lo contrario, denunciadlas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 y no participéis con las obras infructuosas de las tinieblas, sino antes reprobadlas.

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Efesios 5:11
48 Referencias Cruzadas  

A Sara le dijo: —Le estoy entregando a tu hermano mil monedas de plata. Con este pago probaremos que tú no has hecho nada malo. Nadie podrá hablar mal de ti.


Considero una muestra de amor que una persona honrada me regañe o me golpee; para mí, sus reprensiones son como fino perfume. Dios mío, yo siempre te pido que castigues a los malvados.


Querido jovencito, si los malvados quieren que te portes mal, no te dejes llevar por ellos.


Por eso recibirán su merecido: ¡tendrán problemas de sobra!


Si no aprecias la disciplina, te esperan la pobreza y la deshonra; si aceptas que se te corrija, recibirás grandes honores.


Al malcriado no le gusta que nadie lo corrija, ni se junta con los sabios.


El tonto solo aprende a través del castigo; al que es sabio le basta con solo ser reprendido.


Para quien sabe apreciarla, una sabia reprensión vale tanto como una joya de oro muy fino.


Los que se apartan de la ley aplauden a los malvados, pero los que la obedecen se oponen a ellos.


Quien no acepta las reprensiones será destruido, y nadie podrá evitarlo.


»Se acabarán los mentirosos que acusan a otros falsamente. Se acabarán también los que ponen trampas a los jueces y los que con engaños niegan justicia al inocente».


»Yo no ando de fiesta en fiesta, ni me interesa divertirme. Prefiero estar solo, porque estoy contigo y comparto tu odio por el pecado.


»No sean rencorosos ni vengativos. Cuando deban reprender a alguien, repréndanlo. No participen de la maldad de nadie. »Recuerden que cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo. »Obedezcan mis mandamientos. Yo soy el Dios de Israel. »No crucen sus ganados con animales de otras especies. No siembren en un mismo campo distintas clases de semillas. No se pongan ropa tejida con distintas clases de hilo.


»Si uno de mis seguidores te hace algo malo, habla con él a solas para que reconozca su falta. Si te hace caso, lo habrás ganado de nuevo.


Además, reprendió a Herodes Antipas porque vivía con Herodías, la esposa de su hermano Filipo, y por todo lo malo que había hecho.


Quiero que hables con ellos, para que se den cuenta de todo lo malo que hacen, y para que comiencen a obedecer a Dios. Ellos ahora caminan como si estuvieran ciegos, pero tú les abrirás los ojos. Así dejarán de obedecer a Satanás, y obedecerán a Dios. Podrán creer en mí, y Dios les perdonará sus pecados. Así serán parte del santo pueblo de Dios.”


¡Ya casi llega el momento! Así que dejemos de pecar, porque pecar es como vivir en la oscuridad. Hagamos el bien, que es como vivir en la luz. Controlemos nuestros deseos de hacer lo malo, y comportémonos correctamente, como si todo el tiempo anduviéramos a plena luz del día. No vayamos a fiestas donde haya desórdenes, ni nos emborrachemos, ni seamos vulgares, ni tengamos ninguna clase de vicios. No busquemos pelea ni seamos celosos. Más bien, dejemos que Jesucristo nos proteja.


Queridos hermanos, les ruego que se fijen en los que causan pleitos en la iglesia. Ellos están en contra de todo lo que a ustedes se les ha enseñado. Apártense de esa gente,


¿Pero qué provecho sacaron? Tan solo la vergüenza de vivir separados de Dios para siempre.


Si seguimos nuestros malos deseos, moriremos para siempre; pero si obedecemos al Espíritu, tendremos vida eterna.


Por eso, ya no vivan ni se conduzcan como antes, cuando los malos deseos dirigían su manera de vivir.


¡La verdad es que da vergüenza hablar de lo que ellos hacen a escondidas!


Así que, no tengan nada que ver con esa clase de gente.


darán gracias a Dios, el Padre. Porque él nos ha preparado para que recibamos, en su reino de luz, la herencia que él ha prometido a su pueblo elegido.


Los que viven pecando y emborrachándose, y sin preocuparse por el regreso del Señor Jesús, realmente viven en la oscuridad.


Aléjense de cualquier miembro de la iglesia que no obedezca lo que ordenamos en esta carta, para que le dé vergüenza.


Hermanos míos, con la autoridad que nuestro Señor Jesucristo nos da, les ordenamos que se alejen de cualquier miembro de la iglesia que no quiera trabajar ni viva de acuerdo con la enseñanza que les dimos.


Si alguno de los líderes sigue pecando, corrígelo ante toda la iglesia, para que los demás tengan miedo y no hagan lo mismo.


Antes de nombrar a alguien para el servicio a Dios, piénsalo bien. Porque, si esa persona hace algo malo, tú serás también responsable de lo que haga. Tú mismo debes apartarte del mal.


y peleas en todo momento. Los que hacen eso no son capaces de pensar bien ni conocen la verdad; piensan que, por medio de la religión, pueden ganar mucho dinero.


Dirán que aman y respetan a Dios, pero con su conducta demostrarán lo contrario. No te hagas amigo de esa clase de gente,


Tú anuncia el mensaje de Dios en todo momento. Anúncialo, aunque ese momento no parezca ser el mejor. Muéstrale a la gente sus errores, corrígela y anímala; instrúyela con mucha paciencia.


Enseña estas cosas con toda autoridad, para animar y corregir a la gente. No des motivo para que te falten el respeto.


Entonces oí otra voz del cielo, que decía: «Ustedes son mi pueblo. Salgan de Babilonia, y no pequen como ella, para que no caigan sobre ustedes las terribles plagas que le vendrán.


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