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Deuteronomio 32:19 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

19 Por eso Dios se enojó y los apartó de su lado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Y lo vio Jehová, y se encendió en ira Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 »El Señor vio todo eso y se alejó de ti, provocado al enojo por sus propios hijos e hijas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Yavé lo ha visto, y desprecia a sus hijos e hijas que lo han ofendido.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Lo vio YHVH, y se encendió en ira por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Yahveh lo ha visto, y ha rechazado, lleno de ira, a sus hijos y a sus hijas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Y cuando lo vio Jehová, los aborreció, por la provocación de sus hijos y de sus hijas.

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Deuteronomio 32:19
18 Referencias Cruzadas  

Alaban a los ambiciosos, pero a ti te menosprecian. No te buscan, porque para ellos no existes. Son groseros. Levantan la nariz y presumen de su codicia, pues solo en eso piensan;


Dios se enojó mucho con ellos y acabó por aborrecerlos.


4 (5) A ti, Dios mío, no te agrada la maldad. Por eso los malvados no pueden vivir contigo;


38-39 (39-40) Pero te has enojado con David, el rey que tú mismo elegiste; has arrojado al suelo su corona, has roto tu pacto con él y lo has abandonado.


Dios le dijo a Isaías: «Tengo un pleito contra los israelitas, y el cielo y la tierra son mis testigos. »El buey y el burro conocen a su dueño y saben quién les da de comer; pero a Israel, el pueblo que formé, le falta inteligencia, ¡se ha rebelado contra mí!


»Este es mi pueblo querido, pero ya ha pecado demasiado; ¿para qué viene ahora a mi templo, a presentarme sus ofrendas? Ni con ofrendas ni con fiestas evitarán el castigo.


Como quien derriba una choza, Dios destruyó su templo. Ya nadie en Jerusalén celebra los sábados ni los días de fiesta. Dio rienda suelta a su enojo contra el rey y los sacerdotes.


»Yo los acompañaré a dondequiera que vayan, y habitaré en el santuario que me han construido; nunca más los miraré con desagrado. Ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios.


Yo les mostraré mi desprecio destruyendo sus pequeños templos de las colinas, derribando sus altares y amontonando sus cadáveres encima de sus ídolos.


Nuestro Dios, el todopoderoso, claramente ha dicho: «¡Ya no quiero a los israelitas! ¡Se sienten muy orgullosos de sus hermosos palacios! Por eso voy a entregarlos, a ellos y a su ciudad, en manos de sus enemigos.


Como los pastores no me querían, ni yo los quería a ellos, en un mes despedí a tres.


Pero como solo me obedeces un poco, te rechazaré por completo.


Tan enojado estaba con ellos que dejó que los atacaran y les robaran lo que tenían. También permitió que los derrotaran sus enemigos, sin que ellos pudieran hacer nada para impedirlo.


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