Deuteronomio 25:5 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual5 Moisés continuó diciendo: «Si dos hermanos viven en una misma casa, y uno de ellos muere sin que su esposa haya tenido hijos, ella no podrá casarse con nadie que no sea de la familia de su esposo muerto. En este caso, el hermano del esposo muerto deberá casarse con ella. Esta ley debe cumplirla todo cuñado. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19605 Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente5 »Si dos hermanos viven en una misma propiedad, y uno de ellos muere sin tener un hijo varón, la viuda no podrá casarse con alguien que no sea de la familia. En cambio, el hermano de su esposo tendrá que casarse y tener relaciones sexuales con ella para cumplir con los deberes de un cuñado. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)5 Si dos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del difunto no irá a casa de un extraño, sino que la tomará su cuñado para cumplir el 'deber del cuñado. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion5 Cuando unos hermanos vivan juntos, y uno de ellos muera sin tener hijos, la mujer del difunto no se casará fuera con un hombre extraño. Su cuñado se unirá a ella y la tomará por mujer cumpliendo con ella el deber de levirato.° Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19755 Si unos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin dejar hijos, la mujer del muerto no se casará con un hombre extraño a la familia; su cuñado la tomará por mujer y cumplirá con ella su deber de cuñado. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)5 Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la esposa del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado entrará a ella, y la tomará por su esposa, y hará con ella parentesco. Ver Capítulo |
Pero Noemí les contestó: —¡Váyanse, hijas mías! ¿Para qué van a seguirme? Ya no tengo más hijos para que se casen con ustedes, y ya estoy muy vieja para casarme otra vez. Y aun si hoy mismo pudiera casarme y tuviera hijos muy pronto, ¿estarían ustedes dispuestas a esperarlos hasta que ellos crecieran? ¡No, hijas mías, eso es imposible! Yo estoy sufriendo más que ustedes, pues Dios se ha puesto en mi contra.