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Amós 6:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 ¡Aunque pongan un rey muy violento no podrán alejar la desgracia!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 oh vosotros que dilatáis el día malo, y acercáis la silla de iniquidad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 No quieren pensar en el desastre que viene, pero sus acciones solo acercan más el día del juicio.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Ustedes piensan alejar el día de su desgracia, pero, en realidad, apresuran la venida del opresor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 ¿Alejáis el día de la calamidad° y acercáis una silla de violencia?°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Creéis lejano el día de la desgracia y provocáis una situación de violencia.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Vosotros que dilatáis el día malo, y acercáis la silla de la iniquidad.

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Amós 6:3
19 Referencias Cruzadas  

Tú no puedes ser amigo de gobernantes corruptos, que violan la ley y hacen planes malvados.


Cuando el malvado no es castigado de inmediato, la gente piensa que puede seguir haciendo lo malo.


»Creíste que nunca dejarías de ser reina y no te pusiste a pensar cómo terminaría todo esto.


»Ustedes, jefes de mi pueblo, dicen: “¡Vengan! Vamos a emborracharnos. Y mañana haremos lo mismo, o beberemos mucho más”».


En las calles se mueren de hambre los que antes comían manjares; entre la basura se revuelcan los que antes vestían con elegancia.


«¿Qué se han creído los israelitas? Andan repitiendo este dicho: “Pasan y pasan los días, y lo que anunció el profeta no se cumple”.


»El griterío que se escuchaba era el de una multitud en fiesta. Era la gente que había llegado del desierto, y que estaba adornando a esas mujeres con pulseras y con bellas diademas.


Nuestro Dios ha dicho: «¡Den a conocer esto en los palacios de Asdod y en los palacios de Egipto! ¡Díganle a la gente que se junte en las montañas de Samaria! ¡Que vea el desorden y la violencia que hay en esa ciudad! »Los de Samaria no saben qué significa hacer lo bueno. Solo saben robar a la fuerza, y guardar en sus palacios lo robado».


»Yo conozco todos sus pecados; conozco sus muchas maldades. Sé que los jueces aceptan dinero para juzgar a favor de los malvados y en contra de la gente inocente. Por eso el juicio lo ganan los ricos y lo pierden los pobres.


¡Qué mal les va a ir a ustedes, los que esperan con ansias el día de mi llegada! ¡No saben lo que les espera! ¡No será un día de luz, sino un día de terrible oscuridad!


»Hay dos cosas imposibles de hacer: correr a caballo entre las piedras y arar en el mar. Pero ustedes hicieron lo que parecía imposible: convirtieron la justicia en muerte y en tristeza la alegría de un pueblo.


Todos ustedes piensan que nada malo les pasará, pero al final sus pecados les causarán la muerte.


Los ricos se aprovechan de los pobres, y todos en esta ciudad son unos mentirosos.


Pero supongamos que un sirviente malo piensa: “Mi amo salió de viaje y tardará mucho en volver”,


Cuando la gente diga: «Todo está tranquilo y no hay por qué tener miedo», entonces todo será destruido de repente. Nadie podrá escapar, pues sucederá en el momento menos esperado, como cuando le vienen los dolores de parto a una mujer embarazada. ¡No podrán escapar!


y les preguntarán: «¿Qué pasó con la promesa de que Jesucristo regresaría? Ya murieron nuestros padres, ¡y todo sigue igual que cuando el mundo fue creado!»


¡En un abrir y cerrar de ojos se acabó tanta riqueza!» Todos los capitanes de barco, los que viajaban por mar, los marineros y los comerciantes se mantuvieron alejados.


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