Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





2 Reyes 9:17 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

17 Cuando el guardia que estaba en la torre vio a Jehú y a la gente que lo acompañaba, dijo: «¡Viene gente!» Joram ordenó: «Que vaya un soldado a preguntarles si vienen en son de paz».

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel vio la tropa de Jehú que venía, y dijo: Veo una tropa. Y Joram dijo: Ordena a un jinete que vaya a reconocerlos, y les diga: ¿Hay paz?

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Cuando el centinela de la torre de Jezreel divisó a Jehú y a sus acompañantes acercándose, gritó a Joram: —¡Una compañía de soldados se aproxima! —Manda a un jinete a preguntarles si vienen en son de paz —ordenó el rey Joram.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

17 El vigía que estaba en la torre de Yizreel vio la tropa que venía con Jehú; dijo entonces: 'Veo una tropa'. Yoram le dijo: 'Búscate a un jinete y mándalo a su encuentro para que les pregunte si vienen como amigos o no'.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

17 Entonces el vigía que estaba en la torre de Jezreel, vio venir a la tropa de Jehú, y dijo: Veo una tropa. Y Joram dijo: Toma un jinete y envíalo a su encuentro, y que pregunte: ¿Hay paz?

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 El centinela que estaba en la torre de Yizreel vio venir la tropa de Jehú y gritó: 'Veo venir tropas'. Dijo entonces Jorán: 'Toma un jinete y envíalo a su encuentro para que pregunte: ¿Hay paz?'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel vio la cuadrilla de Jehú, que venía, y dijo: Yo veo una cuadrilla. Y Joram dijo: Toma uno de a caballo y envíalo a su encuentro, y que les diga: ¿Hay paz?

Ver Capítulo Copiar




2 Reyes 9:17
17 Referencias Cruzadas  

En ese momento un vigilante fue a decirle a David: «Por el camino de Horonaim, a un costado del cerro, viene mucha gente». Entonces Jonadab le dijo: «Su Majestad puede ver que yo estaba en lo cierto; sus hijos han vuelto con vida». No había terminado Jonadab de hablar cuando entraron los hijos del rey, y se echaron a llorar. También el rey y sus ayudantes empezaron a llorar amargamente. Durante muchos días David lloró la muerte de su hijo Amnón, aunque también extrañaba mucho a Absalón. Pero Absalón huyó a Guesur y se quedó allí tres años, bajo la protección de Talmai hijo de Amihud, que era rey de ese lugar.


Mientras tanto, David estaba sentado a la entrada misma de la ciudad de Mahanaim. De pronto, un soldado que vigilaba desde la muralla vio a un hombre que venía corriendo,


Entonces Adonías le respondió: —Tú sabes que el reino de Israel era para mí. Todo el país esperaba que yo fuera el rey. Pero ahora el rey es mi hermano Salomón, porque así Dios lo ha querido.


Entonces el rey envió hombres al campamento del ejército sirio para que investigaran lo que sucedía.


Cuando Jehú fue a reunirse con los demás jefes del ejército, estos le preguntaron: —¿Qué quería ese loco? ¿Hay algún problema? Jehú les contestó: —Ustedes ya lo conocen; solo dice tonterías.


Entonces uno de los soldados tomó un caballo y fue a encontrarse con Jehú, y le dijo: —El rey quiere saber a qué vienen. Jehú le contestó: —¿A ti qué te importa? ¡Ponte detrás de mí! El hombre que estaba observando en la torre avisó: «El jinete llegó hasta donde estaban, pero no regresa».


Entonces el rey envió a otro jinete. Cuando este llegó a donde se encontraban Jehú y su gente, les dijo: —El rey quiere saber si vienen en son de paz. Jehú le contestó: —¿A ti qué te importa? ¡Ponte detrás de mí!


»Ustedes, jefes de mi pueblo, deberían protegerlo como perros guardianes; pero parecen estar ciegos, no se dan cuenta de nada; parecen estar mudos, no hacen ni dicen nada; les gusta mucho dormir, se pasan la vida durmiendo y soñando.


»Jerusalén, en tus murallas yo he puesto guardias que día y noche dirán: “Ustedes, los que adoran a Dios, no se queden callados.


Y Samuel obedeció a Dios. Cuando llegó a Belén, los líderes del pueblo se preocuparon mucho y le dijeron: —¿A qué has venido? ¿Hay algún problema?


David dejó la comida con uno de los guardias y se fue corriendo para saludar a sus hermanos.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos