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2 Crónicas 34:29 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

29-30 Entonces el rey mandó a llamar a los líderes de Judá y de Jerusalén, para que se reunieran en el templo con él. A la cita acudieron todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes y sus ayudantes. Toda la nación, desde el más joven hasta el más viejo, fue al templo. Allí, el rey les leyó lo que decía el libro del pacto que habían encontrado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

29 Entonces el rey envió y reunió a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

29 Entonces el rey convocó a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

29 Entonces el rey envió un mensajero para reunir a todos los jefes de Judá y de Jerusalén.

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La Biblia Textual 3a Edicion

29 Entonces el rey ordenó que se reunieran todos los ancianos de Judá y de Jerusalem.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

29 El rey mandó convocar a su presencia a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

29 Entonces el rey envió y reunió a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

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2 Crónicas 34:29
7 Referencias Cruzadas  

En aquellos días, el santuario en donde el pueblo se reunía para adorar a Dios estaba en Gabaón. Ese santuario había sido construido en el desierto por Moisés, el servidor de Dios. En ese santuario estaba el altar de bronce que hizo Besalel, hijo de Urí y nieto de Hur. El cofre del pacto de Dios no estaba allí porque David se lo había llevado desde Quiriat-jearim hasta Jerusalén; allí lo había puesto en una carpa que él mismo había preparado. Un día, Salomón mandó llamar a todos los jefes del ejército, a los jefes del gobierno y a todos los jefes de las familias y de las tribus. Cuando todos llegaron, se fue con ellos al santuario de Gabaón a adorar a Dios. Allí Salomón le presentó a Dios mil ofrendas quemadas sobre el altar de bronce.


Esta mujer hizo lo único que podía hacer: derramó perfume sobre mi cabeza, sin saber que estaba preparando mi cuerpo para mi entierro.


»En cuanto a mí, nunca dejaré de pedirle a Dios por ustedes. Dejar de hacerlo sería un pecado. Yo siempre les enseñaré a portarse bien y a vivir como Dios quiere.


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