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2 Crónicas 31:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Cuando Ezequías y los principales jefes vieron esa gran cantidad de ofrendas, bendijeron a Dios y a su pueblo Israel.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Cuando Ezequías y los príncipes vinieron y vieron los montones, bendijeron a Jehová, y a su pueblo Israel.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Cuando Ezequías y sus funcionarios fueron y vieron esos enormes montones, ¡le dieron gracias al Señor y a su pueblo, Israel!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Ezequías y los jefes vinieron a ver los montones y bendijeron a Yavé y a su pueblo Israel.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Y cuando Ezequías y los príncipes fueron a ver los montones, bendijeron° a YHVH y a su pueblo Israel.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Cuando Ezequías y los jefes vinieron y vieron tantos montones bendijeron a Yahveh y a su pueblo Israel.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Y Ezequías y los príncipes vinieron a ver los montones, y bendijeron a Jehová y a su pueblo Israel.

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2 Crónicas 31:8
20 Referencias Cruzadas  

Luego bendijo al pueblo en nombre de Dios,


se puso de pie y bendijo a todo el pueblo de Israel. En voz alta dijo:


El rey David y todo el pueblo estaban muy contentos porque todos dieron con sinceridad.


Entonces Ezequías les pidió a los sacerdotes y a sus ayudantes que le informaran sobre lo que se estaba haciendo con esas ofrendas.


Luego el rey se dio vuelta y miró a todo el pueblo de Israel, que se había reunido y estaba de pie. Entonces los bendijo.


Al leer la carta, Esdras dijo: «Doy gracias al Dios de nuestros antepasados, que puso en el rey el deseo de devolverle al templo de Dios su belleza.


¡Tú bendices al pueblo donde todo esto se cumple! ¡Tú bendices al pueblo que te reconoce como su Dios!


¡Dios mío, tú bendices al pueblo que te reconoce como Dios! ¡Tú bendices a la nación que te acepta como dueño!


¡Gracias a Dios que Tito se preocupa por ayudarlos a ustedes tanto como yo!


Demos gracias al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo por las bendiciones espirituales que Cristo nos trajo del cielo.


¡Dichoso tú, Israel, pues Dios te ha rescatado! Dios te protege y te ayuda. ¡No podrías tener mejor defensa! ¡Tú humillarás a tus enemigos, y los pondrás bajo tus pies!»


Me alegra mucho que, como hermanos en Cristo, al fin hayan vuelto a pensar en mí. Yo estaba seguro de que no me habían olvidado, solo que no habían tenido oportunidad de ayudarme.


Por eso, de sus riquezas maravillosas mi Dios les dará, por medio de Jesucristo, todo lo que les haga falta.


¡No sabemos cómo dar gracias a Dios por la gran alegría que ustedes nos han dado!


Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha hecho nacer de nuevo, y nos ha dado una vida con esperanza. Esto lo ha hecho Dios por su gran amor hacia nosotros y por el poder que mostró cuando resucitó a Jesucristo de entre los muertos


»Te doy gracias, Dios mío, y felicito a los jefes de Israel, a los pocos valientes que se ofrecieron a luchar.


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