Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





1 Samuel 25:1 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 Cuando Samuel murió, todos los israelitas se reunieron para llorar su muerte y sepultarlo en Ramá, que era la ciudad donde había nacido. Después del entierro, David regresó al desierto de Parán.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Murió Samuel, y todo Israel se reunió para su funeral. Lo enterraron en su casa en Ramá. Luego David bajó al desierto de Maón.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Por esos días murió Samuel. Se reunió todo Israel e hizo una lamentación por él; lo enterraron en su casa en Ramá. David bajó entonces al desierto de Maón.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

1 Murió Samuel, y todo Israel se reunió para lamentar por él,° y lo sepultaron en su casa en Ramá. Entonces David se levantó y bajó al desierto de Parán.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Murió Samuel, y todo Israel se congregó para hacer duelo por él. Lo sepultaron en una heredad suya, en Ramá. David partió y bajó al desierto de Maón.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Y murió Samuel, y se reunió todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David, y se fue al desierto de Parán.

Ver Capítulo Copiar




1 Samuel 25:1
20 Referencias Cruzadas  

en las montañas de Seír derrotaron a los horeos, y los persiguieron hasta El-parán, cerca del desierto.


y murió en la ciudad de Hebrón, que está en la región de Canaán. Después de que Abraham lloró su muerte,


Cuando los cananeos que vivían allí vieron llorar a los egipcios, dijeron: «Parece que a los egipcios se les murió alguien muy importante». Por eso al campo de Atad le pusieron el nombre de «Campo de las lágrimas egipcias».


Entonces Benaías fue y mató a Joab. Luego fueron a la casa de Joab, en el desierto, y allí lo enterraron.


Cuando murió, lo enterraron en el jardín de su palacio, el jardín de Uzá. Su hijo Amón reinó en su lugar.


Cuando Manasés murió, lo enterraron en el jardín de su palacio. Su hijo Amón reinó en su lugar.


¡Pobre de mí! ¡Soy un hombre sin patria que vive entre gente salvaje!


»Cuando los reyes de la tierra mueren, son enterrados en hermosas tumbas. A ti, en cambio, no te enterrarán con honores porque arruinaste a tu país y masacraste a tu pueblo. Tu cadáver quedará tirado en el suelo, y será pisoteado como basura. Luego lo arrojarán a la zanja donde tiran a los que mueren en batalla. »¡Nadie se acordará de tus descendientes porque fuiste un malvado!


»Los antiguos profetas que estaban a mi servicio ya han muerto, y también han muerto los antepasados de ustedes.


Ese día, tal como Dios les había ordenado por medio de Moisés, los israelitas se levantaron y siguieron la nube desde el desierto de Sinaí hasta el desierto de Parán.


Luego se fueron de Haserot, y no se detuvieron hasta llegar al desierto de Parán.


a Cadés, en el desierto de Parán. Allí les contaron a Moisés, a Aarón y a todos los israelitas lo que habían visto, y les mostraron los frutos que habían traído de ese territorio.


Así que Moisés envió desde el desierto de Parán a doce jefes de los israelitas, tal como Dios se lo había mandado.


Cuando el pueblo se enteró de que Aarón había muerto, lloró por él durante treinta días.


Los israelitas se quedaron treinta días en el desierto de Moab, para guardar luto por la muerte de Moisés. Esa era la costumbre en aquella época.


A la mañana siguiente, Elcaná y su familia fueron al santuario para adorar a Dios, y después de eso regresaron a su casa en Ramá. Tiempo después, Elcaná y su esposa Ana tuvieron relaciones sexuales, y Dios permitió


Los filisteos se reunieron en Sunem, y allí pusieron su campamento. Saúl, por su parte, reunió a todo el ejército de Israel y acampó en Guilboa. Cuando Saúl vio al ejército filisteo, le dio muchísimo miedo. Entonces consultó con Dios qué debía hacer. Pero Dios no le contestó, ni en sueños, ni por medio de suertes ni de profetas. Saúl no podía recurrir a Samuel para consultar a Dios, porque Samuel ya había muerto. La gente había llorado mucho por su muerte, y lo habían enterrado en Ramá, el pueblo donde había nacido. Además, como Saúl mismo había expulsado de Israel a todos los adivinos y espiritistas, les ordenó a sus ayudantes: —Busquen a una espiritista. Quiero que me ayude a preguntarle a Samuel lo que debo hacer. —Hay una en Endor —le dijeron sus ayudantes.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos