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1 Reyes 17:6 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 y todos los días, en la mañana y en la tarde, los cuervos le llevaban pan y carne para que comiera; si quería beber, iba por agua al arroyo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Los cuervos le llevaban pan y carne por la mañana y por la noche, y él bebía del arroyo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 y los cuervos le traían pan en la mañana y carne en la tarde.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne al atardecer, y bebía del arroyo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 Los cuervos le traían pan y carne por la mañana y por la tarde, y bebía del torrente.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne a la tarde; y bebía del arroyo.

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1 Reyes 17:6
25 Referencias Cruzadas  

y se fue a buscar el cuerpo del hombre muerto. Lo encontró tirado en el camino, y junto a él estaban el burro y el león. El león no se había comido el cuerpo del hombre muerto ni despedazado al burro.


Elías se fue a vivir al arroyo Querit, como Dios le mandó,


Pero tiempo después el arroyo se secó, pues había dejado de llover en el país.


Elías miró y encontró cerca de su cabeza un pan recién horneado, y una jarra de agua. Así que comió, bebió y se acostó de nuevo.


Entonces Elías se levantó, comió y bebió. Esa comida le dio fuerzas para viajar durante cuarenta días y cuarenta noches, hasta que llegó al monte Horeb, que es el monte de Dios.


Pero tú cuidas siempre de quienes te respetan y confían en tu amor.


Cuando lleguen los días malos no pasarán vergüenzas; cuando otros no tengan comida, a ellos les sobrará.


Tú debes confiar en Dios. Dedícate a hacer el bien, establécete en la tierra y mantente fiel a Dios.


Ese fue el alimento de los israelitas durante cuarenta años; lo comieron hasta llegar a la frontera con Canaán, que ya era una región habitada. Para medir el maná, los israelitas usaban una medida de dos kilos llamada «gomer».


Entonces el rey Sedequías ordenó que me encerraran en el patio de la guardia, y ordenó también que todos los días me llevaran pan fresco del que vendían en la calle de los Panaderos. Fue así como me dejaron encerrado en el patio de la guardia. Y todos los días me llevaban de comer, hasta que ya no hubo más pan en toda la ciudad.


Ahora mismo voy a quitarte de las manos esas cadenas. Si quieres, puedes venir conmigo a Babilonia; ahí yo te cuidaré muy bien. Si no quieres, puedes irte a donde quieras. ¡Toda la tierra está a tu disposición!»


Pero Dios le dijo a Moisés: —¿Tú crees que no puedo hacerlo? Pues ahora verás si cumplo o no con mi palabra.


Jesús los miró y les dijo: —Para la gente, lograr eso es imposible; pero para Dios todo es posible.


Luego, Jesús les preguntó a sus discípulos: —¿Recuerdan cuando los envié a anunciar las buenas noticias y les dije que no llevaran dinero, ni mochila ni sandalias? Díganme, ¿les hizo falta algo? Ellos le respondieron: —No Señor, nada nos faltó.


Ahora bien, como Dios no miente, su promesa y su juramento no pueden cambiar. Esto nos consuela, porque nosotros queremos que Dios nos proteja, y confiamos en que él nos dará lo prometido.


Entonces Sansón les dijo: «Del devorador salió comida, y del fuerte salió dulzura». Pasaron tres días, y los jóvenes no daban con la respuesta.


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