1 Reyes 16:33 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual33 También hizo una imagen de la diosa Astarté, con lo que hizo enojar al Dios de Israel mucho más que todos los reyes anteriores. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196033 Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente33 Luego levantó un poste dedicado a la diosa Asera. Acab hizo más para provocar el enojo del Señor, Dios de Israel, que cualquier otro de los reyes anteriores de Israel. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)33 Ajab levantó también un poste sagrado y por sus muchos otros pecados provocó la cólera de Yavé, Dios de Israel, mucho más que todos los demás reyes de Israel que habían venido antes que él. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion33 Acab hizo también un árbol ritual de Asera, provocando a ira a YHVH, Dios de Israel, más que todos los reyes de Israel que habían sido antes de él. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197533 Ajab hizo, además, una aserá. De este modo, Ajab siguió provocando la ira de Yahveh, Dios de Israel, más que todos los reyes de Israel que le habían precedido. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)33 Y Acab hizo una imagen de Asera; y Acab provocó a ira a Jehová, el Dios de Israel, más que todos los reyes de Israel que habían sido antes de él. Ver Capítulo |
Cuando Ahab escuchó eso, se puso triste; por eso rompió su ropa, se puso ropas ásperas y ayunó. Entonces Dios le dijo a Elías: «¿Viste cómo se arrepintió Ahab por lo malo que hizo? Por eso no voy a castigar a su familia mientras él viva; esperaré a que su hijo sea rey». Y es que antes de Ahab, nadie había desobedecido tanto a Dios como él. Su esposa Jezabel fue la que más lo animó a hacer lo malo. La peor maldad de Ahab fue adorar a los ídolos, como lo habían hecho los amorreos, antes de que Dios los expulsara del territorio israelita.
Puso la imagen de un ídolo en el templo de Dios, practicó la hechicería y la brujería, y se hizo amigo de brujos y espiritistas. También hizo quemar a su hijo como un sacrificio en el valle de Ben-hinom. Su comportamiento fue tan malo, que Dios se enojó mucho. Dios les había dicho a David y a su hijo Salomón: «De todas las ciudades de Israel, he elegido a Jerusalén, para poner allí mi templo y vivir en él para siempre.