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1 Pedro 4:18 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

18 Y si con dificultad se salvan los que hacen el bien, ¡ya se pueden imaginar lo que les pasará a los malvados y a los pecadores!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 Además, «Si los justos a duras penas se salvan, ¿qué será de los pecadores que viven sin Dios?».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Si el justo se salva a duras penas, ¿dónde se presentarán el pecador y el impío?

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 Y si el justo a duras penas se salva, ¿dónde podrá presentarse el impío y pecador?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 Y si el justo con dificultad es salvo; ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?

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1 Pedro 4:18
27 Referencias Cruzadas  

La gente de ese lugar era muy mala y cometía muchos pecados contra Dios.


Si aquí en la tierra los buenos reciben su recompensa, ¡con más razón reciben su merecido los malvados y los pecadores!


Ya he comenzado a castigar a Jerusalén, ciudad donde se me adora, y están muy equivocados si creen que a ustedes no los castigaré”. »Jeremías, voy a castigar a todas esas naciones, y lo haré por medio de la guerra. Yo, el Dios todopoderoso, te juro que así será.


»Pero si la persona justa deja de hacer lo bueno y comienza a comportarse como un malvado, y hace cosas malas y repugnantes, no esperen que yo la deje seguir viviendo. Al contrario, no tomaré en cuenta sus buenas acciones, y morirá por culpa de sus pecados y por desobedecerme.


Mientras Jesús enseñaba, se le acercaron muchos de los que cobraban impuestos para el gobierno de Roma, y también otras personas a quienes los fariseos consideraban gente de mala fama.


Porque si a mí, que no he hecho nada malo, me matan así, ¿qué no les pasará a los que hacen lo malo?»


Allí visitaron a los que habían creído en Jesús, y les recomendaron que siguieran confiando en él. También les dijeron: «Debemos sufrir mucho antes de entrar en el reino de Dios».


El ángel me dijo: “Pablo, no tengas miedo, porque tienes que presentarte ante el emperador de Roma. Gracias a ti, Dios no dejará que muera ninguno de los que están en el barco.”


Pablo se dio cuenta de sus planes, y les dijo al capitán y a los soldados: «Si esos marineros se van, ustedes no podrán salvarse.»


Pero la gente ha negado, injustamente, la verdad acerca de cómo es Dios. Y el Dios altísimo está muy enojado por toda esa maldad e injusticia.


Cuando nosotros los pecadores no podíamos salvarnos, Cristo murió por nosotros. Murió en el momento elegido por Dios.


Pero Dios nos demostró su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, a pesar de que nosotros todavía éramos pecadores.


Por eso, que nadie se sienta seguro de que no va a pecar, pues puede ser el primero en hacerlo.


También sabemos que las leyes no se dan para los que hacen lo bueno, sino para los que hacen lo malo. Son para los rebeldes, los desobedientes, los pecadores y los que no respetan a Dios ni a la religión. También son para los que matan a sus semejantes, y hasta a sus propios padres y madres.


Por eso, mientras siga en pie la promesa de descansar con Dios, debemos tener cuidado. Sería una lástima que alguno de ustedes no pudiera recibir de Dios ese descanso.


Injustamente han acusado y matado a personas inocentes, que ni siquiera podían defenderse.


Estén siempre atentos y listos para lo que venga, pues su enemigo, el diablo, anda buscando a quien destruir. ¡Hasta parece un león hambriento!


pero, con ese mismo poder, ha dado la orden de que, en el momento indicado, los cielos y la tierra que ahora existen sean destruidos con fuego. Serán quemados el día en que Dios juzgue a todos y destruya a los que hacen el mal.


Viene para castigar a todos los que hicieron el mal, y castigará a todos los pecadores que lo insultaron.»


Luego, Dios te ordenó claramente que destruyeras a los amalecitas y todo lo que les pertenecía.


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