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1 Crónicas 12:22 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22 22 (23) Y día tras día, más hombres se le unían a David, hasta que llegó a tener un gran ejército.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 Día tras día más hombres se unían a David hasta que llegó a tener un gran ejército, como el ejército de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 Estos ayudaron a David al frente de sus banderas, pues todos eran hombres valientes, y llegaron a ser jefes en el ejército.

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 En aquel tiempo venían día tras día a David para ayudarlo, hasta que se formó un gran campamento, como un ejército de Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Proporcionaron buena ayuda a David y a sus tropas, pues todos ellos eran guerreros valientes y fueron jefes en el ejército.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como el ejército de Dios.

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1 Crónicas 12:22
9 Referencias Cruzadas  

2 (3) Cuando Jacob los vio, dijo: «¡Pero si aquí también acampa Dios!» Por eso llamó a ese lugar «Dos campamentos».


La guerra entre las familias de Saúl y de David duró mucho tiempo, y David iba ganando más poder, mientras que la familia de Saúl se debilitaba.


¡Cuando uno es honrado y no ha hecho nada malo, al final se mantendrá firme y cada vez se hará más fuerte!


Cierto día, cuando todavía estaban acampando cerca de Jericó, Josué vio de pie, delante de él, a un hombre con una espada en la mano. Josué se acercó y le preguntó: —¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?


—Ni lo uno ni lo otro —respondió el hombre—. Yo soy el jefe del ejército de Dios. Y aquí me tienes. Josué cayó de rodillas, y con gran reverencia se inclinó hasta el suelo y le dijo: —Estoy a tus órdenes. Haré cualquier cosa que me pidas.


»Yo te agradecería que mañana temprano, en cuanto salga el sol, tú y tus hombres regresen a la ciudad que les di.


Al tercer día, David y sus hombres llegaron a Siclag y descubrieron que los amalecitas habían atacado el desierto del sur. A Siclag le habían prendido fuego y, aunque no mataron a nadie, se habían llevado como esclavos a mujeres, ancianos y niños. Entre las mujeres, se habían llevado a Ahinóam y a Abigail, las esposas de David. Al ver esto, David y sus hombres se echaron a llorar, hasta que ya no tuvieron más fuerzas.


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