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Salmos 77:3 - Biblia Torres Amat 1825

3 Me acordé de Dios, y me sentí bañado de gozo; me ejercité en la meditación, y caí en un desfallecimiento.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Me acordaba de Dios, y me conmovía; Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. Selah

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Pienso en Dios y gimo, abrumado de tanto anhelar su ayuda. Interludio

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 No me acuerdo de Dios sin que no gima, si medito, una duda acosa mi espíritu.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Me acuerdo de ’Elohim, y me conmuevo, Me lamento, y mi espíritu desmaya. Selah

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 En día de pesares busco yo al Señor: mi mano, por la noche, se tiende sin reposo y mi alma rehúsa consolarse.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Me acordaba de Dios, y me angustiaba: Me quejaba, y se agobiaba mi espíritu. (Selah)

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Salmos 77:3
21 Referencias Cruzadas  

Y juntándose todos los demás hijos para aliviar el dolor del padre, no quiso admitir consuelo ninguno, sino que decía: Descenderé deshecho en lágrimas a encontrar y unirme con mi hijo en el sepulcro. Y perseveró en el llanto.


¿Acaso sería difícil a Dios consolarte? Pero lo estorban tus perversas palabras.


Porque yo siempre temí a Dios, considerando su enojo como olas hinchadas contra mí, y nunca puede soportar el peso de su majestad.


Porque parece que todas las saetas del Señor están clavadas en mí; el veneno de ellas va corroyendo mi espíritu, y terrores del Señor, o terribles espectros, combaten contra mí.


Por tanto daré libertad a mi lengua para lamentarse; hablaré de las angustias de mi espíritu; discurriré acerca de las amarguras de mi alma,


Pero, ¡oh alma mía!, ¿por qué estás triste?; ¿por qué me llenas de turbación? Espera en Dios, pues aún he de cantarle alabanzas, por ser él el salvador que está siempre delante de mí, y el Dios mío.


¿Por qué estás triste, oh alma mía?; y ¿por qué me tienes en esta agitación? Espera en Dios; porque aún cantaré sus alabanzas, como que es el salvador que tengo siempre delante de mí,


¿Por qué estás tú triste, oh alma mía?; y ¿por qué me llenas de turbación? Espera en Dios; porque todavía he de cantarle alabanzas, por ser él el salvador , que está siempre delante de mí, y el Dios mío.


e invócame en el día de la tribulación: Yo te libraré, y tú me honrarás con tus alabanzas.


Desde los últimos términos de la tierra clamé a ti; cuando mi corazón se hallaba más angustiado, tú me colocaste sobre una alta peña; tú fuiste mi guía.


Me levantaré, dije, y daré vueltas por la ciudad, y buscaré por calles y plazas al amado de mi alma. ¡Ay!, lo busqué, mas no lo hallé.


Como la que concibió da gritos acongojada con los dolores del parto que se acerca; tales somos nosotros, Señor, delante de ti.


No seas, pues, para mí motivo de temor tú, ¡oh Señor, esperanza mía en el tiempo de la aflicción!


Desterrada está de mi alma la paz o abundancia; no sé ya lo que es felicidad.


Pues ¿por qué se ha de quejar hombre viviente del castigo de sus pecados?


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