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Salmos 18:44 - Biblia Torres Amat 1825

44 Un pueblo a quien yo no conocía, se sometió a mi dominio; apenas hubo oído mi voz, me rindió la obediencia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

44 Al oír de mí me obedecieron; Los hijos de extraños se sometieron a mí.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

44 En cuanto oyen hablar de mí, se rinden; naciones extranjeras se arrastran ante mí.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

44 Los hijos de extranjeros me adulan, apenas oyen mi voz, me obedecen.

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La Biblia Textual 3a Edicion

44 No bien oyen de mí, me obedecen, Los extranjeros se sometieron a mí.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

44 Tú me libras de chusmas en motín y me pones al frente de naciones: pueblos ignotos me rinden pleitesía.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

44 Al oír de mí, me obedecerán; los extranjeros se someterán a mí;

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Salmos 18:44
9 Referencias Cruzadas  

Dijo después David al joven que había traído la noticia: ¿De dónde eres tú? Soy hijo, respondió de un hombre extranjero, amalecita.


Decid a Dios: ¡Oh cuán estupendas son, Señor, tus obras! A la fuerza de tu gran poder se reducirán a la nada tus enemigos.


Reprime esas fieras que habitan en los cañaverales, esos pueblos reunidos, que, como toros dentro de la vacada, conspiran para echar fuera a los que han sido acrisolados como la plata. Disipa las naciones que quieren guerras.


Pero, hechos enemigos del Señor, le faltaron a la promesa; y el tiempo de ellos, o su suplicio, será eterno.


El Señor ha jurado por su diestra y por su brazo fuerte, diciendo: No daré más tu trigo para sustento de tus enemigos; ni beberán en adelante los extranjeros el vino tuyo, fruto de tu trabajo;


porque yo veo que aun introducís gente extranjera no circuncidada en el corazón, ni circuncidada en la carne, para estar en mi santuario, y profanar mi casa, y ofrecerme los panes, y la grasa y la sangre: y de esta manera con todas vuestras maldades rompéis mi alianza.


Bienaventurado eres, ¡oh Israel! ¿Quién hay semejante a ti, ¡oh pueblo afortunado!, que hallas tu salud en el Señor? El es el escudo que te cubre y defiende, y la espada que te llena de gloria. Tus enemigos rehusarán reconocerte; pero tú los sojuzgarás y pondrás el pie sobre su cuello.


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