Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Salmos 102:10 - Biblia Torres Amat 1825

10 a vista de tu ira e indignación, pues me levantaste en alto para estrellarme.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 A causa de tu enojo y de tu ira; Pues me alzaste, y me has arrojado.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

10 a causa de tu enojo y de tu ira, pues me levantaste y me echaste.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

10 debido a tu cólera y a tu furor pues me arrancaste y me tiraste al suelo.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

10 A causa de tu indignación y de tu ira, Porque me alzaste en vilo y me arrojaste.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Por pan como cenizas, mi bebida se mezcla con mi llanto.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 a causa de tu enojo y de tu ira; pues me alzaste, y me has arrojado.

Ver Capítulo Copiar




Salmos 102:10
16 Referencias Cruzadas  

Que si piensas que en las guerras depende todo de la fuerza del ejército, Dios hará que tú seas vencido de los enemigos, porque en mano de Dios está el dar auxilio o poner en fuga.


El Señor es quien ampara a los humildes, y abate hasta el suelo a los soberbios pecadores.


Yo mismo confesaré mi iniquidad, y andaré siempre pensativo por causa de mi pecado.


No hay parte sana en todo mi cuerpo, a causa de tu indignación; se me estremecen los huesos cuando considero mis pecados.


A los recios golpes de tu mano, yo desfallecí cuando me corregías; por el pecado castigaste tú al hombre; e hiciste que su vida se consumiese como araña. Ciertamente que en vano se conturba y agita el hombre.


Estos eran los recuerdos que venían a mi memoria; y ensanché dentro de mí mi espíritu; porque yo he de llegar, dije, al sitio del admirable tabernáculo, hasta la casa de mi Dios; entre voces de júbilo, y de acción de gracias, y de algazara de convite.


Justo es el Señor; pues que yo, rebelde contra sus órdenes, lo irrité. Pueblos todos, oíd os ruego, y considerad mi dolor, mis doncellas y mis jóvenes han sido llevados al cautiverio.


Han caído de nuestras cabezas las coronas o guirnaldas: ¡ay de nosotros, que hemos pecado!


Pero sabemos que cuantas cosas dice la ley, todas las dirige a los que profesan la ley a fin de que toda boca enmudezca, y todo el mundo, así judíos como gentiles, se reconozca reo delante de Dios;


somos perseguidos, mas no abandonados; abatidos, mas no enteramente perdidos.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos