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Proverbios 2:2 - Biblia Torres Amat 1825

2 Para que tus oídos estén siempre atentos a la voz de la sabiduría, aplica tu ánimo al estudio de la prudencia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Afina tus oídos a la sabiduría y concéntrate en el entendimiento.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 que tu oído se abra a la sabiduría, que tu corazón se doblegue a la verdad,

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Haciendo atento tu oído a la sabiduría, E inclinando tu corazón a la inteligencia,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 prestando atención a la sabiduría e inclinando tu corazón a la prudencia,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 de manera que inclines tu oído a la sabiduría, y apliques tu corazón al entendimiento;

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Proverbios 2:2
15 Referencias Cruzadas  

Danos, pues, a conocer el poder de tu diestra, y concédenos un corazón instruido en la sabiduría.


El que anda buscando pretextos para separarse del amigo, será cubierto de oprobio en todo tiempo.


Que si tú invocas la sabiduría, y se aficiona tu corazón a la prudencia;


Que se aplique tu corazón a la doctrina, y tus oídos a las máximas de sabiduría.


Oíd, hijos míos, las instrucciones de un padre, y estad atentos para aprender la prudencia.


Escucha, hijo mío, mis razonamientos, y atiende mis palabras.


Pero el adúltero acarrea con su insensatez la perdición a su alma:


Recorrió mi espíritu todas las cosas para saber y considerar, y buscar la sabiduría y la razón, para conocer asimismo la malicia de los insensatos y el error de los imprudentes;


Y apliqué mi corazón para aprender la sabiduría a fin de conocer la causa de esta disipación de ánimo en los que moran la tierra. Hombre hay que ni de día ni de noche admite en sus ojos al sueño.


Todas estas cosas consideré, y apliqué mi espíritu a la meditación de cuanto se hace deba-jo del sol. Y observé que un hombre domina sobre otro hombre a veces para su propia desdicha.


Prestad oídos a mis palabras, y venid a mí: Escuchad, y vuestra alma hallará vida y asentaré con vosotros alianza sempiterna, en cumplimiento de las misericordias prometidas a David.


Quien tenga oídos para entender, entienda.


Eran éstos de mejor índole que los de Tesalónica, y así recibieron la palabra de Dios con gran ansia y ardor, examinando atentamente todo el día las Escrituras, para ver si era cierto lo que se les decía.


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