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Proverbios 12:4 - Biblia Torres Amat 1825

4 Corona de su marido es la mujer hacendosa; así como es carcoma de sus huesos la de malas costumbres.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 La mujer virtuosa es corona de su marido; Mas la mala, como carcoma en sus huesos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Una esposa digna es una corona para su marido, pero la desvergonzada es como cáncer a sus huesos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Una mujer valiente es el orgullo de su marido; la que no sabe tener vergüenza es un cáncer en los huesos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 La mujer virtuosa es corona de su marido, Pero la que lo avergüenza, como carcoma en sus huesos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 La mujer virtuosa es corona del marido; como carcoma en sus huesos es la procaz.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la que lo avergüenza, es como carcoma en sus huesos.

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Proverbios 12:4
16 Referencias Cruzadas  

La belleza en una mujer fatua, es como sortija de oro en el hocico de un cerdo.


Rectos y sinceros son los pensamientos de los justos; fraudulentos los consejos de los impíos.


La mujer prudente edifica o realza su casa; la necia, aún la ya edificada, la destruirá con sus manos.


El corazón sano da vida al cuerpo; mas la envidia es carcoma de los huesos.


Quien halla una mujer buena, ha hallado un gran bien, y recibió del Señor un manantial de alegría. Echa de su casa el bien quien repudia la mujer virtuosa; mas el que retiene la adúltera es un insensato e impío.


Mas vale morar en un desierto, que con una mujer rencillosa y colérica.


Mejor es vivir al descubierto en un rincón del desván, que dentro de la misma casa con una mujer rencillosa.


por una mujer que se casa con el que la aborrece, y por la esclava que es heredera de su ama.


Muchas son las hijas o esposas que han allegado riquezas; mas a todas has tú aventajado.


Oí tu voz y se conmovieron mis entrañas, a esa voz tuya temblaron mis labios. Penetre mis huesos la podredumbre, y broten dentro de mí gusanos; a fin de que yo consiga reposo en el día de la tribulación, y vaya a reunirme con el pueblo nuestro que está apercibido.


Bien es verdad que ni el varón por ley del Señor existe sin la mujer, ni la mujer sin el varón.


Lo cierto es que no debe el varón cubrir su cabeza, pues él es la imagen y gloria de Dios; mas la mujer es la gloria del varón.


Por tanto no temas, que yo haré contigo cuanto me has dicho; puesto que todas las gentes de mi ciudad saben que tú eres mujer de virtud.


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