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Proverbios 10:19 - Biblia Torres Amat 1825

19 En el mucho hablar no faltará pecado; mas quien sus labios refrena, es hombre muy prudente.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 En el mucho hablar no faltará el pecado, el que refrena sus labios es prudente.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 En las muchas palabras no falta pecado, Pero el que refrena sus labios es prudente.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 En el mucho hablar no falta pecado; quien refrena sus labios es sensato.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.

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Proverbios 10:19
13 Referencias Cruzadas  

Pues qué, ¿el que mucho habla, no escuchará también? ¿O bastará al hombre ser gran hablador para justificarse?


Dije yo en mi corazón: Velaré mi conducta para no pecar con mi lengua. Ponía un candado en mi boca, cuando el pecador se presentaba contra mí.


El que desprecia a su amigo, es de corazón menguado; pero el varón prudente callará sus defectos.


El que va de mala fe, descubre los secretos; pero el de corazón leal calla lo que el amigo le confía.


El hombre cauto encubre lo que sabe; mas el corazón de los imprudentes descubre su necedad.


La muerte y la vida están en poder de la lengua; los que tendrán cuenta de ella comerán de sus frutos.


Considera la santidad del lugar en que pones tus pies cuando entras en la Casa de Dios; y acércate con ánimo de obedecerle. Porque mucho mejor es la obediencia de los humildes que los sacrificios de los insensatos y obstinados pecadores; los cuales no saben ellos cuánto mal hacen.


No hables nada inconsideradamente, ni sea ligero tu corazón en proferir palabras indiscretas delante de Dios, porque Dios es el Señor que está en los cielos, y tú un vil gusano sobre la tierra. Sean, pues, pocas y muy medidas tus palabras.


A los muchos cuidados se siguen sueños molestos, y en el mucho hablar no faltarán sandeces.


Porque la ira del hombre no se compadece con la justicia de Dios.


Así como si metemos un freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, movemos su cuerpo a dondequiera.


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