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Proverbios 1:22 - Biblia Torres Amat 1825

22 ¿Hasta cuándo, a manera de párvulos, habéis de amar las niñerías? ¿Hasta cuándo, necios, apeteceréis las cosas que os son nocivas; e imprudentes, aborrecéis la sabiduría?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y los insensatos aborrecerán la ciencia?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 «Simplones, ¿hasta cuándo insistirán en su ignorancia? Burlones, ¿hasta cuándo disfrutarán de sus burlas? Necios, ¿hasta cuándo odiarán el saber?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 ¿Por cuánto tiempo más, gente insignificante, preferirán sus estupideces? ¿Hasta cuándo los burlones se entretendrán con sus mofas y la gente estúpida se negará a saber?

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 Oh simples ¿hasta cuándo amaréis la simpleza, Y vosotros, insolentes, os complaceréis en la insolencia, Y vosotros, insensatos, aborreceréis el saber?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 ¿Hasta cuándo, inexpertos, amaréis la inexperiencia, vosotros, insolentes gozaréis con la insolencia, y los necios a la ciencia tendréis odio?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán el conocimiento?

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Proverbios 1:22
34 Referencias Cruzadas  

¿Qué hombre hay, pues, semejante a Job que insulta, como quien bebe un vaso de agua;


Dichoso aquel varón que no se deja llevar de los consejos de los malos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se asienta en la cátedra pestilente de los libertinos;


Reflexionad, ¡oh hombres los más insensatos del pueblo!, entrad en conocimiento; tened finalmente cordura, vosotros, mentecatos.


Entraron, pues, Moisés y Aarón en el palacio del faraón, y le dijeron: Esto dice el Señor Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo rehusarás sujetarte a mí? Deja salir a mi pueblo a ofrecerme sacrificios.


Por lo cual dijo el Señor a Moisés: ¿Hasta cuándo habéis de ser rebeldes a mis mandamientos y a mi ley?


se hace oír en los concursos de gente; expone sus útiles documentos en las puertas de la ciudad, y dice a todos los hombres:


en pena de haber aborrecido la instrucción y abandonado el temor de Dios,


La indocilidad causará a los ignorantes su perdición; y aquella que neciamente creen ser su felicidad, será su ruina.


a fin de que los pequeñuelos adquieran sagacidad y discreción, y los mozos saber y entendimiento.


El temor del Señor es el principio de la sabiduría. Los insensatos desprecian la sabiduría y la doctrina.


Busca el mofador la sabiduría, y no la encuentra; el hombre prudente se instruye fácilmente.


El hombre corrompido no ama al que le corrige, ni va en busca de los sabios.


Pero aparejados están los terribles juicios de Dios para castigar a los burlones, y los mazos para machacar los cuerpos de los insensatos.


Castigado el escandaloso, el párvulo o simple se hará más avisado; y si se arrimare al sabio, aprenderá la ciencia.


El soberbio y presumido es verdaderamente tonto; pues arrebatado de la cólera comete mil desatinos e insolencias.


El varón prudente vio venir el mal, y se precavió; el simple o incauto tiró adelante, y tuvo que padecer.


El se burlará de los burladores, y la dará su gracia a los humildes.


¿Por qué detesté yo la corrección, y no se rindió mi corazón a las reprensiones,


¿Hasta cuándo has de dormir tú, oh perezoso? ¿Cuándo despertarás de tu sueño?


vi a unos incautos mancebos; y fijé mis ojos en un joven sin seso,


Aprended, hombres incautos, la prudencia, y estadme atentos, vosotros necios.


tus adulterios, y tu furiosa concupiscencia, en fin, la impía fornicación o idolatría tuya. En el campo y sobre las colinas vi yo tus abominaciones. ¡Desdichada Jerusalén ! ¿Y aún no querrás purificarte siguiéndome a mí sin dudar? ¿Hasta cuándo aguardas para hacerlo?


Lava, pues, ¡oh Jerusalén !, tu corazón de toda malicia, si quieres salvarte. ¿Hasta cuándo tendrán acogida en ti los pensamientos nocivos o perversos?


¿Hasta cuándo esta perversísima gente ha de murmurar contra mí? He oído las quejas de los hijos de Israel.


Y Jesús amenazó al demonio, y salió del muchacho, el cual quedó curado desde aquel momento.


¡Jerusalén ! ¡Jerusalén ! que matas a los profetas y apedreas a los que a ti son enviados, ¿cuántas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus pollitos bajo las alas, y tú no lo has querido?


Id, pues, a aprender lo que significa: Mas estimo la misericordia que el sacrificio; porque los pecadores son, y no los justos, a quienes he venido yo a llamar a penitencia.


¡Ah! si conocieses también tú, por lo menos este día que se te ha dado, lo que puede atraerte la paz; mas ahora está todo ello oculto a tus ojos.


Pues quien obra mal, aborrece la luz, y no se arrima a ella, para que no sean reprendidas sus obras.


diciendo: ¿Dónde está la promesa o el segundo advenimiento de éste? Porque desde la muerte de nuestros padres o patriarcas, todas las cosas permanecen del modo mismo que al principio fueron creadas.


Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Diga también quien escucha: Ven. Así mismo el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome gratis el agua de vida.


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