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Números 24:7 - Biblia Torres Amat 1825

7 Fluirá perennemente el agua de su arcaduz, y su descendencia crecerá como las copiosas aguas de los ríos. Su rey será desechado por causa de Agag, y le será quitado el reino.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 De sus manos destilarán aguas, Y su descendencia será en muchas aguas; Enaltecerá su rey más que Agag, Y su reino será engrandecido.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Agua fluirá de sus cántaros; su descendencia tendrá toda la que necesite. Su rey será más grande que Agag; su reino será exaltado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 ¡Se rebalsa el agua de sus dos baldes, su simiente está bien regada, su rey es más poderoso que Agag, y su reino crece todavía!

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 De sus cántaros fluyen aguas, Y su descendencia, en muchas aguas, Más exaltado que Agag será su rey, Y enaltecido su reino.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 El agua de sus dos cubos rebosa, y su sementera es en aguas copiosas; más poderoso que Agag es su rey, y su realeza crece en poder.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Derramará el agua de sus baldes, y su simiente estará en muchas aguas; y más alto que Agag será su rey, y su reino será exaltado.

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Números 24:7
29 Referencias Cruzadas  

Y David en todo esto reconoció que el Señor le había confirmado en el reino sobre Israel, y elevado para siempre al gobierno de su pueblo de Israel.


Extendíase el dominio de Salomón sobre todos los reinos del país de los filisteos, desde el río Eufrates hasta las fronteras de Egipto, los cuales le traían presentes, y le estuvieron sujetos todo el tiempo que vivió.


Además de eso, Hiram, rey de Tiro, envió sus embajadores a Salomón , habiendo sabido que le habían ungido rey en el lugar de su padre; porque Hiram había sido siempre amigo de David.


Y reconoció David que el Señor le había confirmado rey de Israel, y que su reino había sido ensalzado para bien de Israel, pueblo suyo.


Porque hubo en Jerusalén reyes poderosísimos, que han dominado todo el país de la otra parte del río Eufrates, los cuales exigían tributos y alcabalas, y otros derechos.


Después de esto el rey Asuero ensalzó a Amán hijo de Amadati, que era del linaje de Agag, y le dio asiento superior al de todos los grandes señores, que tenía cerca de él.


Tú, Dios mío, me librarás de las contradicciones del pueblo; tú me constituirás caudillo de las naciones.


¡Oh vosotros!, decían, descendientes de Israel, bendecid al Señor Dios en vuestras asambleas.


Lo adorarán todos los reyes de la tierra, todas las naciones le rendirán homenaje.


y yo le constituiré a él primogénito, y el más excelso entre los reyes de la tierra.


Y vendrán muchos pueblos y dirán: Ea, subamos al monte del Señor, y a la casa del Dios de Jacob , y él mismo nos mostrará sus caminos, y por sus sendas andaremos; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor.


La luz de la luna será la luz del sol, y la del sol será siete veces mayor que sería la luz reunida de siete días; aquel día en que el Señor haya vendado la herida de su pueblo, y sanado la abierta llaga.


Oíd estas cosas los de la casa de Jacob , vosotros que os apellidáis con el nombre de Israel y venís de la estirpe de Judá; vosotros que juráis en el nombre del Señor, y hacéis mención del Dios de Israel, mas no con verdad ni con justicia;


Lanzó el Señor una palabra contra Jacob , y cayó sobre Israel.


¡Oh tú, que tienes tu asiento entre abundancia de aguas, colmada de riquezas!, tu fin ha llegado, ha llegado el punto fijo de tu destrucción.


Pero en el tiempo de aquellos reinos, el Dios del cielo levantará un reino que nunca jamás será destruido; y este reino no pasará a otra nación, sino que quebrantará y aniquilará todos estos reinos, y él subsistirá eternamente.


Y echando una mirada hacia el país de Amalec, profetizando, dijo: Amalec ha sido la primera de las naciones que han atacado a Israel; mas su fin será el exterminio.


Al oír esto Natanael, le dijo: ¡Oh Maestro!, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.


Aquí los veinticuatro ancianos, que están sentados en sus tronos en la presencia de Dios, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo:


Vino entonces uno de los siete ángeles, que tenían las siete tazas, y habló conmigo, diciendo: Ven, te mostraré la condenación de la gran ramera, que tiene su asiento sobre muchas aguas,


Me dijo más: Las aguas que viste donde está sentada la ramera, son pueblos, y naciones, y lenguas.


Y tiene escrito en su vestidura y en el muslo: Rey de los reyes y Señor de los señores.


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