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Números 20:3 - Biblia Torres Amat 1825

3 y amotinados dijeron: ¡Ojalá hubiésemos perecido allá entre nuestros hermanos delante del Señor!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 El pueblo culpó a Moisés y dijo: «¡Si tan solo hubiéramos muerto con nuestros hermanos delante del Señor!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Se encararon con Moisés y le dijeron: '¿Por qué no morimos mejor en presencia de Yavé como nuestros hermanos?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Y el pueblo contendió con Moisés, y hablaron diciendo: ¡Ojalá hubiéramos perecido cuando nuestros hermanos murieron delante de YHVH!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 El pueblo se querelló contra Moisés y le dijo: '¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Yahveh!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Y altercó el pueblo con Moisés, y hablaron diciendo: ¡Fuera bueno que nosotros hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!

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Números 20:3
13 Referencias Cruzadas  

Porque habían perturbado su espíritu, como lo manifestó claramente con sus labios.


Y hablaron mal de Dios, y dijeron: ¿Por ventura podrá Dios preparar una mesa en el desierto?


el cual, levantando el grito contra Moisés, dijo: Danos agua para beber. Moisés le respondió: ¿Por qué os amotináis contra mí? ¿Cómo es que tentáis al Señor?


Menos mala fue la suerte de los que perecieron al filo de la espada, que la de aquellos que murieron de hambre; pues éstos se fueron aniquilando consumidos por la carestía de la tierra.


Entretanto se suscitó murmullo en el pueblo, como quejándose contra el Señor por el cansancio. Lo que habiendo oído el Señor se enojó; y encendido contra ellos fuego del Señor, devoró a los que estaban en la extremidad del campamento.


Ojalá hubiéramos muerto en Egipto; y haga el cielo que perezcamos en esta vasta soledad, y no nos introduzca Dios en esa tierra, donde muramos al filo de la espada, y sean llevados cautivos nuestras mujeres y niños. ¿Pues no será mejor volvernos a Egipto?


Los muertos fueron catorce mil setecientos hombres, sin contar los que perecieron en la rebelión de Coré.


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