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Nahúm 1:4 - Biblia Torres Amat 1825

4 El amenaza al mar y lo deja seco, y a los ríos los convierte, cuando quiere, en tierra seca. Hace volver estériles las fértiles montañas de Basán y del Carmelo, y que se marchiten las flores del Líbano.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Él amenaza al mar, y lo hace secar, y agosta todos los ríos; Basán fue destruido, y el Carmelo, y la flor del Líbano fue destruida.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Él da la orden y los océanos se secan y los ríos desaparecen. Los buenos pastizales de Basán y el Carmelo pierden su verdor, y los frondosos bosques del Líbano se marchitan.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Amenaza a los mares y los seca, los ríos se quedan sin agua. El Basán y el Carmelo desfallecen y se marchita el verdor del Líbano,

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 g Reprende al mar, y lo hace secar, Evapora todos los ríos, d El Basán y el Carmelo aridecen, La flor del Líbano se marchita,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Guímel. Increpa al mar y lo seca, evapora todos los ríos. Dálet. Languidecen el Basán y el Carmelo, la flor del Líbano se marchita.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Él reprende al mar, y lo hace secar, y seca todos los ríos: Languidecen Basán y el Carmelo, y la flor del Líbano se marchita.

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Nahúm 1:4
22 Referencias Cruzadas  

Dios entretanto, teniendo presente a Noé , y a todos los animales, y a todas las bestias mansas, que estaban con él en el arca , hizo soplar el viento sobre la tierra, con que se fueron disminuyendo las aguas.


Quedaron entonces patentes los abismos del mar, y descubiertos los cimientos de la tierra a las amenazas del Señor, y al resuello impetuoso de su furor.


y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás más adelante; y aquí quebrantarás tus hinchadas olas.


A tu amenaza echaron a huir, amedrentadas del estampido de tu trueno.


Dio una voz contra el mar Rojo, y éste quedó seco al momento: y los condujo por medio de aquellos abismos como por un desierto.


El mar lo vio, y echó a huir; el Jordán volvió hacia atrás.


¿Qué tienes tú, ¡oh mar!, que así has huido?; y tú, ¡oh Jordán!, ¿por qué has vuelto atrás?


Entonces me alargó el Señor desde lo alto su mano, y me asió, y me sacó de la inundación de tantas aguas.


Tú hiciste brotar de los peñascos fuentes y arroyos; tú sacaste ríos caudalosos.


Mas ahora me levantaré yo, dice el Señor, ahora seré ensalzado, ahora seré glorificado.


Y guiaré a los ciegos a un camino que no saben, y les haré andar por sendas que no conocen; convertiré delante de sus ojos las tinieblas en luz, y los caminos torcidos en vías rectas; tales cosas haré en su favor, y jamás los desampararé.


El que digo a Ciro: Tú seras mi pastor; tú cumplirás todos mis designios. El que digo a Jerusalén : Tú serás reedificada; y al templo: Tú serás fundado de nuevo.


¿No eres tú el que secaste el mar, las aguas de tempestuoso abismo; el que abriste camino en el profundo mar, para que pasaran los que habías libertado?


Y secaré las madres de los ríos, y entregaré el país a hombres feroces, y lo aniquilaré por medio de extranjeros, yo el Señor soy quien lo digo.


y a mi presencia se agitarán y andarán perturbados los peces del mar, y las aves del cielo, y las bestias del campo y todos los reptiles que se mueven sobre la tierra, y cuantos hombres moran en ella; y serán derribados los montes, y caerán los vallados o baluartes e irán por el suelo todas las murallas.


Dijo, pues: El Señor rugirá desde Sión, y hará oír su voz desde Jerusalén , y se marchitarán los más hermosos pastos, o praderas, y se agostarán las cimas del Carmelo.


buscad al que creó el Arturo y el Orión, al que cambia las tinieblas en la luz de la mañana, y el día en noche; al que llama las aguas del mar hacia lo alto, y las derrama después sobre la tierra, y cuyo nombre es el Señor.


Y les dijo Jesús : ¿De qué teméis, oh hombres de poca fe? Entonces, puesto en pie, mandó a los vientos y al mar que se apaciguaran, y siguió una gran calma.


las aguas que venían de arriba se pararon en un mismo lugar, y elevándose a manera de un monte, se descubrían a lo lejos desde la ciudad llamada Adom hasta el lugar de Sartán: mas las que iban corriendo hacia abajo fueron a desembocar en el mar del desierto (que ahora se llama Muerto) hasta desaparecer enteramente.


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