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Mateo 12:34 - Biblia Torres Amat 1825

34 ¡Oh raza de víboras! ¿Cómo es posible que vosotros habléis cosa buena, siendo, como sois, malos? Puesto que de la abundancia del corazón habla la boca.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

34 ¡Camada de víboras! ¿Cómo podrían hombres malvados como ustedes hablar de lo que es bueno y correcto? Pues lo que está en el corazón determina lo que uno dice.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

34 Raza de víboras, si ustedes son tan malos, ¿cómo pueden decir algo bueno? La boca siempre habla de lo que está lleno el corazón.

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La Biblia Textual 3a Edicion

34 ¡Generación de víboras!° ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

34 ¡Raza de víboras! ¿Cómo podréis decir cosas buenas, siendo malos? Porque de lo que rebosa del corazón habla la boca.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

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Mateo 12:34
28 Referencias Cruzadas  

Se estragaron los hombres y se han hecho abominables por sus maldades. No hay quien obre el bien.


Ellos aguzaron sus lenguas como espada; asestaron su arco emponzoñado,


De repente le harán el tiro, sin temor alguno; obstinados en su infame designio, trataron de armar ocultos lazos, y dijeron: ¿Quién los podrá descubrir?


El corazón del sabio amaestrará su lengua, y añadirá gracia a sus labios.


Guarda tu corazón con toda vigilancia, porque de él mana la vida.


Las armas de que se vale el impostor son muy malignas; pues está siempre maquinando las tramas para perder con mentirosas palabras a los mansos o pobres afligidos, mientras el pobre habla y pide lo que es justo.


Y así es que el recto juicio se volvió atrás, y la justicia se paró a lo lejos de nosotros, hemos visto que la verdad ha ido por tierra en el foro, o tribunales, y que no ha hallado entrada.


No hay quien clame por la justicia; no hay quien juzgue con verdad; sino que todos ponen su confianza en la nada, y tienen en su boca la vanidad. Concibieron o idearon el trabajo o daño del prójimo, y parieron la iniquidad.


Pues la impiedad se encendió cual fuego que devora las zarzas y las espigas, y toma vigor en lo más espeso del bosque, y se eleva en torbellinos de humo densísimo.


El hombre de bien, del buen fondo de su corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, de su mal fondo saca cosas malas.


Mas lo que sale de la boca, del corazón sale, y eso es lo que mancha al hombre.


¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo será posible que evitéis el ser condenados al fuego del infierno?


Pero como viese venir a su bautismo muchos de los fariseos y saduceos, les dijo: ¡Oh raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado que con solas exterioridades podéis huir de la ira que os amenaza?


Y decía Juan a las gentes que venían a recibir su bautismo : ¡Oh raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado que así podréis huir de la ira de Dios que os amenaza?


El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca cosas buenas; así como el mal hombre las saca malas del mal tesoro de su corazón. Porque de la abundancia del corazón habla la boca.


Vosotros sois hijos del diablo, y así queréis satisfacer los deseos de vuestro padre; él fue homicida desde el principio ; y, nunca ha estado firme en la verdad; y así no hay verdad en él; cuando dice mentira, habla como quien es, por ser de suyo mentiroso y padre de la mentira.


De vuestra boca no salga ningún discurso malo; sino los que sean buenos para edificación de la fe, que den gracia o inspiren piedad a los oyentes.


ni tampoco palabras torpes, ni truhanerías, ni bufonadas, lo cual desdice de vuestro estado; sino antes bien acciones de gracias a Dios.


Así como si metemos un freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, movemos su cuerpo a dondequiera.


En verdad que ésta es la doctrina que aprendisteis desde el principio , que os améis unos a otros.


De impíos es hacer acciones impías, según dice el antiguo proverbio; y así Dios me libre de extender mi mano contra ti.


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