Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Lucas 6:47 - Biblia Torres Amat 1825

47 Quiero mostraros a quién es semejante cualquiera que viene a mí, y escucha mis palabras y las practica:

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

47 Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

47 Les mostraré cómo es cuando una persona viene a mí, escucha mi enseñanza y después la sigue.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

47 Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las practica.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

47 Os mostraré a quién es semejante todo el que viene a mí, y oye mis palabras, y las hace.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

47 Os voy a decir a quién se parece todo el que viene a mí, oye mis palabras y las pone en práctica.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

47 Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré a quién es semejante:

Ver Capítulo Copiar




Lucas 6:47
30 Referencias Cruzadas  

Prestad oídos a mis palabras, y venid a mí: Escuchad, y vuestra alma hallará vida y asentaré con vosotros alianza sempiterna, en cumplimiento de las misericordias prometidas a David.


Porque cualquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.


Todavía estaba Pedro hablando, cuando una nube resplandeciente vino a cubrirlos; y al mismo instante resonó desde la nube una voz que decía: Este es mi querido Hijo, en quien tengo todas mis complacencias. A él habéis de escuchar.


Pero Jesús respondió: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios, y la ponen en práctica.


Si alguno de los que me siguen no aborrece a su padre o madre, y a la mujer, y a los hijos, y a los hermanos y hermanas, y aun a su vida misma, no puede ser mi discípulo.


Es semejante a un hombre que construyendo una casa, cavó muy hondo, y puso los cimientos sobre peña; venida después una inundación, el río descargó todo el golpe contra la casa, y no pudo derribarla, porque estaba fundada sobre peña.


los sembrados en un pedregal, son aquellos que, oída la palabra, la reciben, sí, con gozo, pero no echa raíces en ellos; y así creen por una temporada, y al tiempo de la tentación vuelven atrás;


Parte finalmente cayó en buena tierra; y habiendo nacido dio fruto a ciento por uno. Dicho esto exclamó en alta voz: El que tenga oídos para escuchar, atienda bien a lo que digo.


Mis ovejas oyen la voz mía; y yo las conozco, y ellas me siguen.


Y añadió: Si comprendéis estas cosas, seréis bienaventurados, cuando las practiquéis.


Si me amáis, observad mis mandamientos.


y con todo no queréis venir a mí para alcanzar la vida.


A lo que Jesús respondió: Yo soy el pan de vida; el que viene a mí, no tendrá hambre, y el que cree en mí, no tendrá sed jamás.


Todos los que me da el Padre vendrán a mí; y al que viniere a mí por la fe, no le desecharé.


Dijeron los judíos: Ahora acabamos de conocer que estás poseído de algún demonio. Abrahán murió, y murieron también los profetas, y tú dices: Quien observare mi palabra, no morirá eternamente.


siendo nombrado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.


¡Ea, pues, oh ricos!, llorad, levantad el grito en vista de las desdichas que han de sobreveniros.


sois también vosotros a manera de piedras vivas edificadas encima de él, siendo como una casa espiritual, como un nuevo orden de sacerdotes santos, para ofrecer víctimas espirituales, que sean agradables a Dios por Jesucristo.


Pues de este modo se os abrirá de par en par la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.


Mirad, qué tierno amor hacia nosotros ha tenido el Padre, queriendo que nos llamemos hijos de Dios, y lo seamos en efecto. Por eso el mundo no hace caso de nosotros, porque no conoce a Dios nuestro Padre.


Quien comete pecado, del diablo es hijo, porque el diablo desde el momento de su caída continúa pecando. Por eso vino el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.


Bienaventurados los que lavan sus vestiduras en la sangre del Cordero, para tener derecho al árbol de la vida y a entrar por las puertas de la ciudad santa.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos