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Lucas 4:27 - Biblia Torres Amat 1825

27 Había asimismo muchos leprosos en Israel en tiempo del profeta Eliseo; y ninguno de ellos fue curado por este profeta, sino que lo fue Naamán, natural de Siria.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

27 También muchas personas en Israel tenían lepra en el tiempo del profeta Eliseo, pero el único sanado fue Naamán, un sirio».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

27 También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.

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La Biblia Textual 3a Edicion

27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

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Lucas 4:27
10 Referencias Cruzadas  

¿Habrá quizás alguno que presuma enseñar a Dios, que es el que juzga y gobierna a los sabios y potentados?


¿Y quieres tú entrar en contienda con él, porque no ha respondido a todas tus palabras?


¿Quién podrá rastrear sus caminos? O ¿quién puede decirle: Has hecho una injusticia?


y ante él son reputados como una nada todos los habitantes de la tierra; porque según él quiere, así dispone, tanto de las potestades del cielo, como de los moradores de la tierra, ni hay quien resista a lo que él hace, y le pueda decir: ¿Por qué has hecho esto?


¿Cómo entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que no era lícito comer ni a él ni a los suyos, sino a los sacerdotes?


Y Jesús , extendiendo la mano le tocó diciendo: Quiero, queda limpio; y al instante quedó curado de su lepra.


Al oír estas cosas todos en la sinagoga montaron en cólera.


Mientras estaba yo con ellos, yo los defendía en tu Nombre. He guardado los que tú me diste y ninguno de ellos se ha perdido sino el hijo de la perdición, cumpliéndose así la Escritura.


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