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Levítico 26:4 - Biblia Torres Amat 1825

4 y la tierra producirá sus granos, y estarán los árboles cargados de frutos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 les enviaré las lluvias de temporada. Entonces la tierra les dará sus cosechas y los árboles del campo producirán su fruto.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 les enviaré las lluvias a su tiempo para que la tierra dé sus productos y los árboles del campo sus frutos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 entonces Yo daré vuestras lluvias en su época y la tierra rendirá su cosecha y el árbol del campo dará su fruto.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 os mandaré la lluvia a su tiempo, la tierra rendirá sus productos y los árboles del campo darán su fruto.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra dará su producto, y el árbol del campo dará su fruto;

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Levítico 26:4
31 Referencias Cruzadas  

Mas Elías de Tesbe, habitante de Galaad, dijo a Acab: Vive el Señor Dios de Israel, de quien yo soy siervo, que no ha de caer rocío ni lluvia en estos años, sino hasta que yo lo dijere.


que derrama la lluvia sobre la faz de la tierra, y todo lo riega con sus aguas;


Tú riegas los montes con las aguas que envías de lo alto; colmas la tierra de frutos que tú haces nacer.


Ha dado la tierra su fruto. Bendíganos Dios, el Dios nuestro.


Bendíganos Dios, y sea temido en todos los confines de la tierra.


¡Oh Dios! tú distribuirás una lluvia abundante y apacible a tu heredad; ella se ha visto afligida, pero tú la has recreado.


Por lo que derramará el Señor su benignidad y nuestra tierra producirá su fruto.


La justicia marchará delante de él, y dirigirá sus pasos.


Y tus bueyes y asnos que trabajan la tierra, comerán el pienso mezclado con variedad de granos, del modo que vienen aventados de la era, o limpios de paja.


El hecho es que la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantel delicioso; y me prometí de ellos juicio o acciones justas, y no veo más que iniquidades; y esperé la justicia, y no oigo sino clamores de los oprimidos.


Pues qué, ¿hay por ventura entre los simulacros o ídolos de las gentes quién dé la lluvia? ¿O pueden ellos desde los cielos enviarnos agua? ¿No eres tú el que la envías, Señor Dios nuestro, en quien nosotros esperamos? Sí: porque tú eres el que ha hecho todas estas cosas.


Y multiplicaré los frutos de los árboles, y las cosechas del campo, a fin de que jamás las naciones os echen en cara que os morís de hambre.


Vosotros, ¡oh animales del campo!, no temáis ya; porque las campiñas del desierto van a cubrirse de hierba, darán su fruto los árboles, los higuerales y las viñas han brotado con todo vigor.


Y la tierra os dé sus frutos, de que comáis hasta saciaros, sin recelar violencia de nadie.


Yo derramaré en el año sexto mi bendición sobre vosotros y la tierra producirá tantos frutos como en tres años.


sino que serán una estirpe de gente muy feliz; la viña dará su fruto, y producirá la tierra su esquilmo, y los cielos enviarán su rocío, y haré que el resto de este pueblo goce de todos estos bienes.


para que seáis hijos imitadores de vuestro Padre celestial, el cual hace nacer su sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos y pecadores.


no dejó con todo de dar testimonio de quién era, o de su divinidad, haciendo beneficios desde el cielo, enviando lluvias, y los buenos temporales para los frutos, dándonos abundancia de manjares, y llenando de alegría nuestros corazones.


Si obedeciereis, pues, a los mandatos que yo os comunico hoy, amando a Dios vuestro Señor, y sirviéndole con todo vuestro corazón y toda vuestra alma,


dará él a vuestra tierra la lluvia temprana y la tardía para que cojáis granos, y vino, y aceite,


Abrirá el Señor su tesoro riquísimo, a saber, el cielo para dar las lluvias a tu tierra en sus tiempos, y echará la bendición sobre todas las obras de tus manos. De suerte que tú prestarás a muchas gentes, y de nadie tomarás prestado.


Esperad, pues, también vosotros con paciencia, y esforzad vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca.


Mas después que concluyeren de dar su testimonio, la bestia que sube del abismo moverá guerra contra ellos, y los vencerá, y les quitará la vida.


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